Todd Lyons, director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), dejará el cargo a finales de mayo, en medio de una gestión marcada por redadas masivas, deportaciones en niveles históricos y una creciente presión por las muertes registradas en centros de detención migratoria. La salida fue confirmada por Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, quien elogió públicamente su papel dentro de la política migratoria de Donald Trump, presidente estadounidense.
Mullin sostuvo que Lyons fue una pieza clave para ejecutar la ofensiva migratoria del actual gobierno y afirmó que su último día al frente del ICE será el 31 de mayo de 2026. En paralelo, medios estadounidenses reportaron que Lyons presentó una carta de renuncia en la que argumentó motivos personales y familiares para dejar el puesto, al asegurar que quiere pasar más tiempo con su esposa e hijos.
Una salida marcada por polémica, detenciones masivas y récord de deportaciones
Todd Lyons llegó a la dirección interina del ICE en marzo de 2025, en una etapa de fuerte expansión operativa de la agencia. Bajo su mando, el organismo recibió más recursos, aumentó su plantilla de agentes, amplió la capacidad de detención y elevó el número de arrestos y deportaciones. Aunque públicamente defendió que sus operativos iban dirigidos contra personas con antecedentes graves, el propio texto señala que la mayoría de los detenidos durante su gestión no tenía historial penal.
Las deportaciones también se dispararon. En el año fiscal 2025, el ICE expulsó a 442 mil 637 personas, un incremento de 63 por ciento frente al periodo anterior. Aun así, la agencia no alcanzó la meta política de deportar a un millón de personas durante el primer año del segundo mandato de Donald Trump, una cifra que se había convertido en uno de los emblemas de su agenda antiinmigrante.
La gestión de Lyons también quedó atravesada por cuestionamientos cada vez más duros por los métodos del ICE. A la agencia se le acusó de redadas indiscriminadas, tácticas violentas y operativos que rebasaron por completo el discurso oficial de perseguir únicamente a criminales de alta peligrosidad. Su salida ocurre, además, cuando el Departamento de Seguridad Nacional intenta limpiar la imagen de una estructura ampliamente señalada por abusos y opacidad.
Muertes en centros migratorios y presión política sobre el ICE
Uno de los puntos más graves del paso de Todd Lyons por el ICE fue el aumento de muertes bajo custodia. En 2025 fallecieron al menos 31 personas en centros de detención migratoria, la cifra más alta en dos décadas. En lo que va de 2026, al menos 17 personas más han muerto en esas instalaciones, descritas en el propio texto como espacios marcados por hacinamiento, mala alimentación e higiene insuficiente.
La presión política también creció tras el operativo en Minneapolis, donde agentes federales mataron a tiros a dos ciudadanos estadounidenses, Renée Good, poeta y madre de tres hijos, y Alex Pretti, durante protestas contra un megaoperativo migratorio. Cuando Lyons compareció ante el Congreso después de esos hechos, se negó a disculparse con las familias y tampoco quiso desmarcarse de la narrativa oficial que calificó a los fallecidos como “terroristas domésticos”. Ese episodio aceleró aún más los cuestionamientos contra su permanencia.
Por ahora, no se ha informado quién tomará el relevo al frente del ICE. Tampoco está claro si la salida de Lyons implicará un cambio de estrategia dentro del aparato migratorio de Estados Unidos. Lo que sí queda claro es que su renuncia cierra un periodo brutalmente polémico para la agencia, en uno de los momentos más agresivos de la política antimigrante impulsada por Donald Trump.

