En un mundo donde cada película viene precedida de inmensas expectativas, información constante filtrada por los estudios (o facilitada por la producción misma), fugas sobre la trama diseminadas por internet, análisis exhaustivo e innecesario de cada tráiler, múltiples avances que arruinan el suspenso y calificativos instantáneos a través de redes sociales, de vez en cuando es bueno echarse para atrás y no dejar que la curiosidad arruine una experiencia que se diseñó expresamente para la sala de cine.

Hace un par de años, cuando se filtró el guion que Quentin Tarantino escribió para ‘Los 8 más odiados’ (‘The Hateful Eight’), el temperamental realizador estalló en cólera y anunció la cancelación del proyecto, para después recapacitar y retomar su curso. Todo fue un simple indicativo del espíritu de los tiempos actuales en torno a lo que esperamos de la experiencia fílmica: ningún monto de información previa es suficiente, y más vale que los cineastas se acostumbren a que sus productos sean expuestos hasta el cansancio, así sea por medio de filtraciones no autorizadas.

hateful (4)Yo tomé mis precauciones antes de ver esta película. Léase: no leí el guion que corría por la red, no me preocupé demasiado por leer artículos durante la fase de pre-producción, no vi el tráiler más de una vez. Mi único saber real, además del elenco base de la cinta, era el que la historia se desarrollaba en el Viejo Oeste, al igual que la última entrega de este director, ‘Django Desencadenado’.

Quizá por eso disfruté tanto de la experiencia de ‘Los 8…’, pues hallé ese inusual pero casi siempre bienvenido placer de esperar una película y descubrir otra en su lugar. Y es que no podemos encuadrarla como un Western propiamente dicho… pese al lugar y época en que se desarrolla. Se trata más bien de un clásico “whodunit”: un asesinato envuelto en el misterio donde todos los presentes tienen una historia por contar, pero nos queda a nosotros deducir su grado de autenticidad y su peso específico como elemento para develar la verdad sobre lo ocurrido.

hateful (2)La trama se desenvuelve en seis “capítulos” rimbombantemente anunciados y con entradas espectacularmente protagonizadas por el reparto. El inicio nos muestra el encuentro de un par de temidos cazadores de recompensas, el mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson) y John Ruth (Kurt Russell), que tiene lugar en un desolado paraje invernal de las montañas de Wyoming. Warren quiere transportar los cadáveres de tres forajidos al pueblo más cercano para cobrarle al sheriff local el monto prometido por sus cabezas, mientras que el segundo transporta (viva aún) a Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh), peligrosa fugitiva que enfrenta la horca. La desconfianza es palpable, tanto por la disposición de ambos hombres como por la dureza del clima, pero al final acuerdan compartir diligencia hasta su destino, ya que una gran tormenta de nieve se cierne sobre sus cabezas.

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En el camino se topan con otro desconocido que se identifica como Mannix, quien supuestamente viaja hacia el mismo destino con la misión de asumir el cargo de sheriff. Su historia parece demasiado conveniente, y tanto Warren como Ruth asumen una posible emboscada, pero las circunstancias les fuerzan a aceptar la compañía del nuevo pasajero, quien resulta ser un ex soldado Confederado cuyo fuerte no es la tolerancia racial. La tensión, por lógica, va en aumento.

hateful (6)El clima obliga al grupo a detenerse en un paradero conocido como la mercería de Minnie, un remanso de paz con establos, buen café, comida caliente y una chimenea. La propietaria no se halla en su negocio, pero un variado grupo de individuos ocupa el local como refugio ante la nevada. Está Oswaldo Mobray (Tim Roth), un inglés muy ceremonioso que es también el nuevo verdugo del pueblo de Red Rock. Joe Gage (Michael Madsen) es un vaquero taciturno que viaja para visitar a su madre enferma. Un viejo general Confederado de apellido Smithers (Bruce Dern) ocupa un sillón, en actitud hostil. Y el mexicano Bob (Demián Bichir) atiende a los recién llegados, en ausencia de Minnie.

Intuimos que una película de Tarantino sin drásticos giros argumentales y riadas de sangre no suena muy congruente, y muy pronto comprobamos que no nos equivocábamos al anticipar ambas instancias. El realizador aborda un ritmo sumamente teatral e íntimo para contar su relato, salpicándolo con elocuentes diálogos y pausas dramáticas que tan sólo alimentan el fuego en una olla de presión narrativa. Las inconsistencias en las historias de los presentes apuntan hacia una verdad terrible, pero su revelación se toma el tiempo que se le pega la gana a Quentin, apoyándose en algunas tramas tangenciales que contribuyen enormidades al final del gran arco narrativo central.

hateful (1)Es curioso que el director haya echado mano de recursos francamente espectaculares para una película cuyo desarrollo es tan íntimo. “Los 8 más odiados” se filmó en el prodigioso formato de 70mm popularizado por las legendarias producciones de la época dorada de Hollywood, pero fuera de algunas bellas tomas exteriores de paisajes nevados, su intención parece dedicada a dejarnos inmersos en la precaria cabaña azotada por ventisca y hielo. Nuestra presencia como testigos incómodos de crímenes y traiciones es un factor a considerar a medida que buscamos la solución al enigma. Somos detectives forzados por las circunstancias… al igual que algunos de los actores a cuadro.

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Por si la espectacularidad visual fuera poca, la música de Ennio Morricone llega a completar la visión de Tarantino. El legendario compositor italiano aporta su sello indiscutible al ambiente del filme, junto con las clásicas tonadas temporalmente atípicas que el director gusta de incluir en sus producciones.

hateful (5)Pero es claro que el fuerte de Quentin son los diálogos, y aquí da rienda suelta a su elocuencia. Habrá quien considere excesivos los intercambios verbales de esta cinta, pero en mi opinión son necesarios para hacer que estos personajes, tan estereotipados por el género que les vio nacer, cuenten con motivaciones e historias personales que hagan trascender su presencia en pantalla. Un ex soldado negro de la Unión que caza criminales blancos sería casi un cliché en manos de otro autor, pero cuando ese mismo ser posee una carta escrita por Abraham Lincoln que ha contribuido a hacerle una leyenda entre los de su profesión, pues… queremos saber mucho más de él. ¿Cómo obtuvo la carta? ¿En qué circunstancias conoció a Lincoln? ¿Qué es lo que podemos inferir de su persona más allá del texto de la misiva? Toda acción es calculada y necesaria para que un misterio homicida funcione, pero esto se extiende a la naturaleza de los participantes.

“Los 8 más odiados” es una diligencia cargada de historias que avanza precariamente por un risco donde la credibilidad está en juego. Y este trayecto le toma un poco más de tres horas, así que no emprendas el viaje si la paciencia no te da para llegar hasta el destino final. Su estructura exige atención, capacidad para observar detalles y paciencia para digerir un interesante subtexto de comentario social sobre la difícil relación que el pueblo estadounidense tiene con las armas y quienes las enarbolan. Pero al final, si sabes paladear cada instante de la película con la disposición adecuada, saldrás de la sala muy satisfecho al saber que a veces hay que matar algo que amas para hacer que los demás entiendan qué clase de persona eres. Tarantino tuvo los arrestos para matar a un Western tradicional, ¿cómo condenarle por ello?

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