Mientras muchos niños de seis años están preocupados porque se les perdió un juguete o porque no les compraron un helado, un pequeño llamado Renzo decidió hacerle al Papa las preguntas que ponen a pensar hasta a los adultos.
Y no fueron preguntitas sencillas, no señor.
Renzo llegó con el equivalente infantil de una entrevista de investigación.
«¿Por qué mi papá tiene tantos trabajos?»
«¿Por qué hay gente que vive en la calle?»
«¿Por qué a unas personas les pasan cosas malas y a otras no?»
«¿Dios quiere que haya pobres y ricos?»
¡Tómala!
Preguntas que probablemente muchos hemos pensado alguna vez, pero que este pequeño soltó sin filtros, como quien pregunta la hora.
La historia ocurrió durante la visita del Papa León XIV a una iglesia en Barcelona, donde recibió una carta escrita por Renzo, un niño que vive una situación complicada junto a su familia y que está al borde de perder su hogar.
Y mientras algunos políticos le sacan la vuelta a preguntas incómodas, el Papa decidió responder.
León XIV habló sobre la importancia de ayudar a quienes más lo necesitan y recordó que no debemos acostumbrarnos a ver personas viviendo solas, abandonadas o en situación de pobreza.
También aprovechó para hablar de los abuelos.
Sí, esos héroes silenciosos que muchas veces terminan cuidando nietos, repartiendo consejos, contando historias repetidas por quinta vez y regalando dulces a escondidas de los papás.
El Papa dijo que los abuelos enseñan amor, valores y cercanía con Dios, y que así como ellos cuidaron de nosotros, también debemos acompañarlos cuando envejecen.
Porque nadie debería sentirse abandonado.
Y cuando parecía que la charla ya estaba bastante profunda, llegó otra pregunta.
Una que muchos seguramente se hicieron alguna vez.
«¿De niño quería ser Papa?»
La respuesta fue inmediata.
«No.»
León XIV confesó que jamás soñó con convertirse en Papa. Ni de joven, ni de grande.
Pero explicó que con el tiempo sintió que Dios lo llamaba a ser sacerdote y que simplemente respondió que sí.
Y ahí está la parte que más llamó la atención.
Mientras Renzo preguntaba por qué existe la pobreza, por qué hay sufrimiento y por qué algunas personas parecen cargar más peso que otras, el Papa respondió con algo que muchos olvidan: que la solución empieza cuando dejamos de ignorar a quienes tenemos enfrente.

