En el marco de la próxima Reunión de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por sus siglas en inglés), Greenpeace México lanzó un enérgico llamado a las naciones participantes, incluido México, a no ceder ante presiones unilaterales y a no permitir que el Gobierno de Estados Unidos (EUA), encabezado por Donald Trump, autorice la minería submarina en la Zona Clarion-Clipperton (ZCC), violando acuerdos internacionales y arriesgando la biodiversidad marina de la región.
Desde la Playa Santiago, en Manzanillo, la organización desplegó sobre el mar una enorme imagen acuática con el rostro de Donald Trump, representando al principal “monstruo marino” que acecha los mares, “sediento” de extraer minerales del fondo marino con fines económicos, pese a la restricción mundial que existe y a los costos medioambientales irreversibles y de larga duración que tendría.
El Gobierno de Estados Unidos ha abierto una vía unilateral, paralela a la ISA, para acelerar licencias y permisos de minería submarina a empresas estadounidenses. En abril de 2025 emitió una Orden Ejecutiva en la que instruye a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) a facilitar esos permisos, creando una ruta fuera del marco multilateral.
Esta ofensiva amenaza especialmente a la ZCC, ecosistema poco conocido y crucial, ubicada en las puertas del Pacífico mexicano, principal lugar de exploración de nódulos polimetálicos, rica en biodiversidad y vinculada a corredores ecológicos usados por cetáceos, tiburones, tortugas marinas y otras especies migratorias.
“Estados Unidos podría desencadenar el inicio de la minería comercial en aguas profundas y una competencia internacional por la explotación de los recursos del fondo marino, en la que los ecosistemas y la humanidad pagarían el precio, no podemos permitirlo”, advirtió Viridiana Lázaro Lembrino, campañista de Greenpeace en Cambio Climático y Océanos.
Con kayaks desplegados sobre el mar, con las leyendas “Make our oceans safe again”, “No a la minería submarina”, “Ocean First” y “Trump: Monstruo de las profundidades”, Greenpeace México instó a que durante las reuniones de la ISA, que tendrán lugar a partir del 13 de julio en Kingston, Jamaica, se fortalezca una moratoria global para aislar y contener la minería en los fondos marinos profundos, dando tiempo a investigaciones independientes que sirvan de base a la toma de decisiones antes de que se produzcan daños irreversibles.
“Cuando no existen certezas científicas sobre el impacto que pueden generar las acciones humanas en los ecosistemas, se debe considerar el principio precautorio, como enfoque preventivo para proteger los océanos del mundo”, expresó Lázaro Lembrino.
En el marco de la acción, Greenpeace México entregó a la delegación mexicana que acude a las reuniones de la ISA el Informe “Fuera de las normas: Por qué el Consejo de la ISA no debería tolerar las medidas de Estados Unidos en materia de minería en aguas profundas”, elaborado en coordinación con el Centro para la Diversidad Biológica (CDB).
El documento propone un paquete mínimo de recomendaciones para garantizar la integridad del régimen internacional, evitar que las acciones unilaterales de EUA perjudiquen las negociaciones de la ISA y se garantice salvaguardar a los océanos como patrimonio común de la humanidad. Así como datos científicos importantes sobre la biodiversidad presente en la ZCC y los riesgos para zonas bajo jurisdicción de México, incluidas las Áreas Naturales Protegidas.
La minería en aguas profundas en la ZCC, precisa el informe, conlleva riesgos transfronterizos para especies migratorias, la conectividad ecológica regional y las áreas protegidas mexicanas conectadas con el Pacífico. Este riesgo es especialmente relevante para la Reserva de la Biosfera Pacífico Mexicano Profundo, que protege ecosistemas situados por debajo de los 800 metros de profundidad y se ubica cerca de las áreas de contrato de exploración de la ZCC.
La ZCC es una vasta extensión del océano Pacífico, de aproximadamente 6 millones de km², un área rica en rocas con formas esféricas (nódulos polimetálicos), localizadas entre 3 mil 500 y 6 mil 500 metros de profundidad, bastas en hierro, manganeso y metales altamente codiciados como el níquel, cobre, cobalto, todos, necesarios para la fabricación de productos electrónicos como teléfonos inteligentes, computadoras, baterías y vehículos eléctricos, entre otros insumos.
Sin embargo, más allá de una visión extractivista, la ZCC es parte de los llamados “corredores azules”, esenciales para la migración, la reproducción y la conectividad de grandes especies oceánicas. Hasta ahora se han descrito formalmente 436 especies de animales del fondo marino, pero se estima que entre 6 mil y 8 mil 500 podrían habitar la región, y se siguen descubriendo nuevas especies.
“La infraestructura para realizar minería submarina, el tráfico de embarcaciones, el ruido, la luz y la contaminación podrían alterarla comunicación de las especies que habitan el lecho marino y el comportamiento de cetáceos y otras especies migratorias. Con repercusiones para la estructura poblacional, la resiliencia y la conservación de la biodiversidad a largo plazo”, puntualizó Viridiana Lázaro.
Greenpeace México también instó a la delegación de México ante la ISA, liderada por el embajador Roberto Canseco Martínez, a asumir una posición de liderazgo en las reuniones en apoyo a una moratoria global para evitar la minería en aguas profundas e impulsar el uso de la evidencia científica para una toma de decisiones informada.

