lunes, junio 29, 2026

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Keiko Fujimori consolida el peligroso ascenso de la derecha en América Latina


El recuento oficial en las elecciones presidenciales de Perú da por ganadora a Keiko Fujimori, hija de uno de los dictadores más sangrientos en la historia reciente de Latinoamérica. Perdedora en 3 comicios a pesar del abierto apoyo de figuras como Mario Vargas Llosa (el candidato al que venció su padre), Fujimori logra por fin volverse titular del ejecutivo.

Fujimori (Lima, 1975) se convierte en la primera mujer electa para la presidencia del Perú. Si bien tiene antecesora en el cargo, Dina Boluarte, ella llega por la vía electoral. Es administradora de empresas por la Universidad de Boston, maestra por Columbia; también anti derechos LBGT+, antiabortista, antifeminista y mala perdedora. En 2018, cuando buscó la presidencia por tercera ocasión enfrentándose con el depuesto Pedro Castillo, infló una narrativa de fraude que sencillamente no se sostenía.

Para esa teoría de conspiración contó con el apoyo de los Vargas Llosa. Tanto el Nobel, Mario, como su hijo, vociferaron sobre un fraude que nunca pudieron probar. Incluso cuando la evidencia estaba en contra, eligieron el conspiracionismo para exigir una victoria no lograda en las urnas.

Keiko Fujimori: la oportunidad de que la imagen tenga significado

Para Paola Bustamante, directora de Videnza Instituto, no es menor que Fujimori ocupe el sillón de Pizarro. «Quiebra la normalidad de lo masculino en el poder supremo», dijo en El Comercio, pero advierte que «si la primera presidenta no convierte su gobierno en una palanca real para cerrar las brechas de género, […] habremos ganado una imagen y perdido una oportunidad».

La opinión de Bustamante surge de la estadística: en Perú, las mujeres ganan unos 500 soles menos que sus pares hombres. Para 2024, señala, el 23,3% de las mujeres de 15 a 29 años no estudiaba ni trabajaba. Esa cifra es de 11,6% en los hombres quienes, en contraste, dedican la mitad del tiempo que ellas en cuidados. El 28% de esas mujeres «nini» tienen algún nivel de educación superior, pero eso no las salva del desempleo fuera de las labores de cuidados.

«El concebido no tiene la culpa»

Para Fujimori, el aborto no debería ser una realidad. Aunque se trate de un derecho conquistado. Aunque la motivación sea una agresión sexual. La prensa peruana ha recogido sus comentarios en un encuentro sostenido en 2016 con miembros de iglesias evangélicas. En ese entonces, firmó un documento comprometiéndose con «defender la familia, rechazar la unión civil, el matrimonio homosexual y la adopción por parte de las personas del mismo sexo».

Su postura antiaborto se mantiene. Incluso contra y ante el rechazo de sus hijas. Luego de que Fujimori dijo en entrevista que, incluso en caso de violación, recomendaría a sus hijas que gestaran y parieran, su hija Kyara Villanella levantó la voz y declaró que ella optaría por el aborto en ese contexto.

«Entiendo que mi mamá es una figura política y que, por lo tanto, sus declaraciones generan debate público, […]. Mi opinión personal es distinta a la de mi mamá» publicaba Kyara en su cuenta de Instagram. «Tanto si se tratara de mí como si se tratara de una niña de ocho años».

Keiko Fujimori tomará posesión de la presidencia de Perú el próximo 28 de julio. Sánchez, por su cuenta, ha amenazado con desconocer los resultados, lo que podría desatar una grave crisis institucional.

La hija de Alberto Fujimori se suma al ascenso de la derecha en América Latina: Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Kast en Chile y, recientemente, Abelardo de la Espirella en Colombia. El temor ahora reside en que su regreso traiga consigo las políticas represivas de su padre, condenado por delitos contra la humanidad.

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