Gastritis y cáncer gástrico

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La gastritis es un evento muy común en la población general, es muy difícil encontrar una persona que no la haya padecido cuando menos una vez en su vida, frecuentemente se asocia al consumo de alimentos irritantes, bebidas o medicamentos, siendo en estos casos una gastritis aguda.

En otros casos el paciente tiene una larga historia de eventos repetidos de gastritis durante su vida de tipo agudo, con un comportamiento que denota una franca predisposición a no tolerar los irritantes o con facilidad para presentar complicaciones por sensibilidad gástrica antes de los alimentos (sensación de estómago vacío), o con el antecedente de que súbitamente se desencadena un evento de dolor, con ardor simultáneo, que puede tener diferentes grados de intensidad y que asocia al paciente con un consumo irregular pero persistente, de medicamentos como los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol), o los inhibidores de los receptores H2 (famotidina y la raniditida), o con el consumo frecuente antiácidos en forma de geles y que son altamente efectivos de manera inmediata para mitigar las molestias o eliminarlas.

Es también muy frecuente que, si hacemos un estudio de endoscopía o una investigación en aliento de rastreadores para el Helicobacter pylori, este se encuentre positivo y que además pueda dependiendo de su agresividad, cambiar las características de la mucosa gástrica por la inflamación que genera en su estructura, que pueden variar desde la metaplasia completa o incompleta (completa cuando se parece a la mucosa del intestino delgado e incompleta cuando se parece a la de intestino grueso siendo esta última más frecuentemente asociada a cáncer gástrico) cuando los cambios son inflamatorios muy graves hablamos de displasia  son cambios más agresivos y su presencia se considera compatible con cáncer intraepitelial o en la mucosa del estómago en especial cuando la displasia es de alto grado.

Así pues, en la gastritis crónica, los cambios inflamatorios avanzados (metaplasia) y los graves (displasia) más la presencia de Helicobacter pylori pueden ser la combinación perfecta para que nuestro estómago desarrolle en su superficie mucosa (epitelio o cubierta interna gástrica tipo mucosa) cambios graves malignos  o cáncer que pueden ir desde el adenocarcinoma muy diferenciado (menos agresivo), hasta el adenocarcinoma poco diferenciado (muy agresivo), pasando por tumores como el Linfoma MALT y la linitis plástica infiltrativa que transforma el estómago en una bolsa parecida al plástico con paredes engrosadas y rígidas además de las lesiones en anillo de sello o las indistinguibles de lo maligno y lo benigno por su complicada composición. El cáncer gástrico es la causa más común de muerte por cáncer en todo el mundo.

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La única manera de detectar estas lesiones es realizando endoscopías en estos pacientes incluyendo toma de biopsias de lesiones o zonas sospechosas, que permiten detectar alteraciones, aunque no siempre en etapas no complicadas.

La mayoría de las ocasiones en que esta son detectadas lesiones, éstas ya han avanzado lo suficiente como para no ser fácilmente tratables, acortando las expectativas de vida de los pacientes.

El  para manejo del Helicobacter pylori es determinante y definitivo, puede cambiar por completo las posibilidades de que se presente o se logre prevenir el cáncer de estómago, el tratamiento de la inflamación por gastritis crónica a través de una dieta sana, disminución del consumo de alcohol, alimentos libres de conservadores, bajos en grasas saturadas y poco salados son elementos de la prevención indiscutibles y de gran ayuda.

La poca toma de conciencia de los peligros que pueden tener estas alteraciones gástricas y no prestarles atención es definitivamente, el motivo de que el cáncer gástrico, sea la causa más frecuente de muerte por cánceres en el mundo.

La detección de una lesión por pequeña que sea si es difusa deja en riesgo al paciente, aunque sea extirpada por completo de manera definitiva, razón por la que ante esta extirpe es indispensable comportarse de manera agresiva en el tratamiento, realizando gastrectomías radicales evaluando la extirpación de ganglios y la subsecuente quimioterapia o, hacer evaluaciones con ultrasonido, mapeos para biopsia con ac acético, y mucosectomía de lesiones sospechosas, aunque esto de ninguna manera confirma la erradicación de las recaídas, por lo que la toma de decisiones se vuelve un verdadero problema para los pacientes que pretenden conservar el estómago.

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Existen cambios moleculares:

  • Las metaplasias intestinales muestran cargas mutacionales bajas en comparación con el cáncer gástrico.
  • Algunas metaplasias intestinales tienen mutaciones en el gen FBXW7, amplificaciones genómicas del cromosoma 8q o telómeros más cortos de lo normal.
  • Según técnicas histológicas, la infección por Helicobacter pylories más frecuente en metaplasias intestinales que en el cáncer gástrico.

La proliferación o crecimiento descontrolado de las células del epitelio del estómago o de la mucosa del estómago se llama cáncer gástrico, se asocia a la presencia de proteínas que camuflagean las células tumorales a los mecanismos de control que las destruyen y no las dejan proliferar. Al parecer la proteína RAAS puede ser un factor colaborador que además se asocia a la ingesta de grasas saturadas en pacientes obesos.

La transición a cáncer gástrico probablemente requiera mutaciones adicionales en los genes clave supresores de tumores como son TP53 y ARID1A.

La observación de un aumento de la metilación en algunos casos de metaplasias intestinales, podría ser utilizada en el desarrollo de terapias quimiopreventivas, utilizando agentes químicos desmetilantes.

Estos hallazgos ayudan a entender por qué algunas personas tienen un mayor riesgo de progresión al cáncer de estómago, e identifican a aquellos que puedan beneficiarse de un seguimiento para prevenir el cáncer o detectarlo antes con el fin de que puedan curarse.

A nosotros como precaución nos queda la opción de no ingerir una dieta alta en sal, baja en conservadores como los nitritos, con poco alcohol, baja en grasas saturadas y si padecemos de gastritis es importante que nos valoren para detectar el Helicobacter pylori, evitar la metaplasia incompleta y la displasia de alto grado que se asocia a cáncer.

 

Dr. Alejandro Cárdenas Cejudo
Médico Internista
Fellow of the American College of Physicians
Representante de la Sociedad Internacional de Medicina Interna en México
www.dralejandrocardenas.com

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