A pesar de la evidencia médica de que las terapias para ADICTOS A LAS DROGAS  (AD) enfocadas a trastornos de conducta son de gran ayuda, frecuentemente son desechadas y no usadas, documentado esto en investigaciones realizadas por Danielle Davis de la Universidad de Vermont en el 2016 y por Kathleen  M. Carroll of Yale University  School of Medicine.

Aún cuando se utilizan medicamentos en el tratamiento de las adicciones si no se da soporte con terapia conductual (apoyo psiquiátrico) los resultados no son muy halagüeños.

El punto de vista de considerar a la AD como una enfermedad cerebral  no ha sido de gran utilidad al evaluar las estrategias estructuradas en esta suposición. Aún cuando se usan medicamentos como la metadona, el disulfiram (medicamentos desarrollados antes de la aparición de la teoría de la AD por enfermedad cerebral), estos fueron implementados mucho antes de la teoría central y no han sido la respuesta a toda la problemática sino solo a una parte del todo.

Las políticas diseñadas hasta el momento con fundamento en enfermedad cerebral son incompletas, injustas, caras, poco efectivas y sin posibilidad de lograr el objetivo.

Tratar de liberar el entorno de drogas ha resultado imposible y enfocarse en solo aquellos que se consideran enfermos del cerebro con AD ha limitado la visión integral. Evaluar los factores socioeconómicos que promueven la AD y la mantienen es importante, así podremos entender cómo se gesta el fenómeno y cómo se consolida, que elementos coadyuvan en su surgimiento y como se perpetúan.

Se menciona que retirar el uso recreacional de las drogas no es lo correcto y que resulta poco práctico, además de imposible. Nunca ha existido una sociedad libre de Drogas, sin embargo, a pesar de esto, la autoridad se esfuerza por erradicarlas del contexto a pesar de saber que esto nunca se podrá lograr.

Se comenten asesinatos, encarcelamientos de personas adictas, de poseedores de drogas, de consumidores, de vendedores, de productores y de cárteles enteros que se dedican al productivo negocio de vender droga y distribuirla; nada ha sido suficientemente efectivo para liquidar la avidez por el consumo, la proclividad para el uso y la instauración de modas para consumo en grupo y lugares públicos en medio de eventos atestados de policías, como sucede en los conciertos en USA desde los años 70s donde  quien desee consumir lo hace sin reprimenda dentro del foro del evento ante la complacencia de la sociedad.

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Es más en las estadísticas que hacen los médicos sobre el consumo, un gran porcentaje de los pacientes ha probado cuando menos una vez un tipo de droga, de las más convencionales (anfetaminas, tachas, crack, mariguana). La conciencia del no consumo depende más del individuo, su soporte educacional, su concepción social de la armonía, su capacidad de análisis para las consecuencias, que de la misma reprimenda como sucede con el sexo, con o sin protección, donde ahora ya la prioridad no es tener o no sexo, sino evitar las consecuencias nocivas y negativas de esta acción.

Hay más traficantes de origen latino y negro, y, más consumidores de heroína de raza blanca, hay 1.5 millones de arrestos por tráfico o posesión de drogas promedio por año en USA según FBI y la mayoría de arrestados son negros o latinos en el caso de heroína, respecto al consumo y posesión de mariguana es igual en los diferentes grupos raciales, sin embargo, son más reprendidos los de raza negra o latinos.

La predicción del comportamiento humano ante el consumo de drogas es poco riesgoso en la mayoría de los casos, el uso recreacional aún de drogas como la cocaína y la heroína es inocuo en la mayoría de las personas cuando es ocasional, sin embargo, algunos pacientes tienen la tendencia a engancharse fácilmente en el consumo, como sucedió con muchos pacientes en los 90s con el medicamento llamado nubaín (clorudo de nalbufina)  en México, donde sin darse cuenta quedaron atrapados en un ciclo de dependencia, donde ignorante el médico y el paciente no pudieron predecir las consecuencias del uso en ciertos pacientes cuyos sustrato para desarrollar la adicción queda en entredicho por falta de investigación.

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Un doctor en neurociencias me contó su triste experiencia cuando trató de experimentar para determinar efectos de las drogas, creyó tener el control y cuando se dio cuenta era adicto fuera de control, lo que le costó su maestría y su futuro, rehabilitado ahora comenta sobre los riesgos de la dependencia, el exceso de confianza sobre las teorías neurocentrales y la falta de conocimientos sobre la complejidad del problema. Su rehabilitación fue con terapia de soporte en un centro de rehabilitación en México

Es un hecho que nuestro enfoque debe ser holístico, pragmático y con gran apertura a la integración de hipótesis que permitan una solución multidisciplinaria contemplando los aspectos biológicos, psicológicos y sociales (ambientales, culturales).

La estrategia de retirar las drogas del entorno ha costado muchas vidas a los mexicanos, mucho dinero al gobierno y ha creado un multimillonario negocio para la venta de armas desde los Estados Unidos, donde ya se legaliza el uso de algunas drogas y se muestran complacientes con el uso recreacional de ciertos sectores sociales, en México vamos un paso atrás, ellos ponen las armas y nosotros los muertos para surtir su insaciable mercado.

Seguiremos investigando y dando respuestas a los múltiples cuestionamientos para poder tener el criterio y decidir con inteligencia sobre qué hacer y para qué.

Dr. Alejandro Cárdenas Cejudo

Medicina Interna
FACP y miembro de ISIM
www.dralejandrocardenas.com

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