Los analgésicos derivados del opio u opiáceos

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En la última década se ha suscitado un evento en el ámbito de la medicina debido a la prescripción indiscriminada de analgésicos, cuyas características, se relacionan con la tendencia de los pacientes a crear hábito en el consumo al acostumbrarse a la acción del medicamento y sus efectos, rechazando cualquier otra opción por no proporcionarle el bienestar ni satisfacción que el requería.

Los médicos no se percataron de la magnitud del evento, los pacientes al tener disponible el recurso para consumirlo no sintieron o tuvieron la necesidad de consultar sobre la percepción de que el analgésico creaba en ellos un problema de dependencia.

Hombres, mujeres, ancianos, jóvenes abarcan una gran lista de consumidores asiduos a los analgésicos derivados del opio. No se pudo dimensionar hasta ya avanzado el problema la magnitud que tomó y seguiría tomando, los organismos de control epidemiológico en USA al ver la crisis decidieron intervenir para regular la prescripción y limitar la crisis de consumo.

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La lista de adeptos seguía aumentando a pesar de las acciones, por lo que un cambio drástico acompañado de una reflexión médica al momento de la prescripción era algo obligado, posteriormente aparecieron la guías para orientar a los inexpertos prescriptores (médicos) sobre cuando, quien y ¿por qué? se debería administrar el medicamento.

Finalmente, en el 2016 después de una larga crisis de consumidores y adictos a la prescripción de este eficiente y poderoso tipo de analgésicos, se liberaron las GUIAS DEL CENTRO DE CONTROL DE ENFERMEDADES (CDC) EN USA, que pretendía limitar el consumo en los pacientes con dolor crónico regulando la prescripción, seleccionando el paciente y el tipo de dolor a ser tratado, así como el tipo de paciente que iba a recibir el tratamiento.

El objetivo era comprobar la hipótesis de que Las Guías del CDC ayudarían a la disminución específicamente de analgésicos derivados del opio.

El grupo en estudio fueron pacientes recibiendo opiáceos, un promedio de 683 consumidores/por 100 mil estudiados en la población, lográndose con la Guías que declinara el consumo en un 3.56%/mes, desde enero de 2012 hasta marzo de 2016, y de un 8% mensual en las evaluaciones posteriores a esta fecha.

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El 21% de pacientes estudiados coincidía con un consumo simultáneo de benzodiacepinas (ativan, valium, lexotan, tafil) antes de las guías, después de la publicación de las guías disminuyó 0.08% por mes.

El número de recetas extendidas en 2012 fue de 6577/100 mil pacientes, disminuyendo en 50% cada mes después de la adopción de las Guías del CDC en 2016.

Finalmente, la publicación de las Guías del CDC en 2016, llevó a este análisis cuantitativo lo que fue muy valiosa y considero que exitoso en todos sus aspectos, lo que nos habla de la utilidad inmediata para limitar problemas.

Dr. Alejandro Cárdenas Cejudo
Médico Internista
Fellow of the American College of Physicians

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