La captura de Erika María Guadalupe “N”, suegra de Carolina Flores Gómez, cerró casi dos semanas de búsqueda internacional tras el feminicidio de la exreina de belleza ocurrido en Polanco, en la Ciudad de México. La detención ocurrió en Venezuela, donde la principal sospechosa se mantenía oculta mientras las autoridades mexicanas ya la buscaban con apoyo de Interpol.
De acuerdo con la información disponible del caso, Erika María Guadalupe “N” salió del país poco después del crimen y logró llegar a Caracas, donde se refugió en un departamento ubicado en la urbanización El Cigarral, dentro del municipio El Hatillo, una de las zonas residenciales de alto nivel en la capital venezolana. El inmueble, según los reportes difundidos, habría sido conseguido mediante Airbnb.
La operación para detenerla fue realizada por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de Venezuela, en coordinación con Interpol y con autoridades mexicanas. Para evitar una nueva fuga, primero fue retenida por desacato a la autoridad, figura que permitió mantenerla bajo custodia mientras se completaba la documentación relacionada con la acusación por feminicidio.
Así habría sido la ruta de huida tras el asesinato
La investigación sostiene que Erika María Guadalupe “N” salió de Ensenada, Baja California, el 11 de abril, y recorrió más de 2 mil 800 kilómetros hasta llegar a la Ciudad de México. Su arribo a la capital ocurrió el 15 de abril, el mismo día en que fue asesinada Carolina Flores dentro de un departamento en Polanco.
Después del crimen, la presunta agresora habría abandonado México al día siguiente. Los reportes señalan que salió del país el 16 de abril y que su ingreso a Venezuela se habría dado vía Panamá, lo que permitió activar la búsqueda internacional y alertar a las autoridades venezolanas.
Ese dato se volvió central porque la fuga se habría consumado apenas horas después del feminicidio. El hecho alimentó cuestionamientos sobre la rapidez con la que reaccionaron las autoridades y sobre si los primeros protocolos de localización fueron suficientes para impedir su salida del país.
El escondite en Caracas y la presión por esclarecer el caso
El lugar donde fue encontrada también llamó la atención. No se trataba de una zona periférica ni de bajo perfil, sino de un desarrollo habitacional en El Hatillo, un municipio caraqueño asociado con áreas residenciales exclusivas. Según los reportes, Erika María Guadalupe “N” habría rentado ahí un departamento para mantenerse alejada de la búsqueda mientras avanzaban los días posteriores al feminicidio.
Durante la detención, la mujer habría intentado resistirse y negó los hechos. También habría argumentado que las autoridades extranjeras no tenían jurisdicción sobre su caso. Aun así, quedó bajo resguardo mientras se define el proceso para su entrega a México.
La captura representa un avance importante en un expediente que ha provocado indignación pública por la brutalidad del crimen y por las dudas que todavía rodean la reacción posterior de quienes estaban cerca de la víctima. Ahora, con la principal sospechosa detenida, la presión se concentra en el siguiente paso: que enfrente el proceso judicial correspondiente y que se aclaren todas las piezas de un caso que sigue dejando preguntas abiertas.

