El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos recibió instrucciones de suspender de inmediato los controles de tráfico, luego de que agentes federales mataran a tiros a dos conductores en Texas y Maine en menos de una semana.
La medida marca un cambio relevante dentro de la ofensiva migratoria impulsada durante el segundo mandato de Donald Trump, enfocada en arrestar y deportar rápidamente a miles de personas.
De acuerdo con fuentes citadas por medios estadounidenses, las nuevas directrices aplican para agentes de Operaciones de Control y Deportación de ICE. Si buscan ejecutar una orden judicial penal, deberán trabajar con agencias asociadas para realizar las detenciones.
ICE evitó detallar el alcance de la medida.
“Siempre estamos evaluando nuestros procedimientos para mantener a nuestros agentes seguros y a los delincuentes fuera de nuestras calles. No divulgaremos ni comentaremos las tácticas de las fuerzas del orden”, dijo un portavoz del organismo a The Independent.
Dos muertes en una semana
Uno de los casos ocurrió en Maine. Joan Sebastián Guerrero, colombiano de 28 años residente en ese estado, murió tras recibir disparos de agentes federales de migración.
De acuerdo con el reporte, Guerrero fue al menos la undécima persona asesinada a tiros por agentes federales migratorios desde el inicio del segundo mandato de Trump.
Menos de una semana antes, agentes mataron en Houston a Lorenzo Salgado Araujo, un hombre de 52 años y padre de tres hijos. Salgado recibió un disparo dentro de su auto cuando se dirigía al trabajo.
El Departamento de Seguridad Nacional ha defendido de forma recurrente este tipo de tiroteos con el argumento de que las personas buscadas intentaron atropellar a los agentes.
Sin embargo, en distintos casos han aparecido pruebas que contradicen las versiones oficiales.
El patrón bajo sospecha
La muerte de Salgado Araujo también quedó bajo escrutinio después de que testigos cuestionaron la explicación inicial del gobierno.
En el último año, agentes federales han disparado contra al menos 20 personas. Casi todas estaban dentro de sus vehículos.
La suspensión de los controles de tráfico no borra las muertes, pero sí revela la presión que enfrenta ICE por el uso de fuerza letal durante operativos migratorios.
El cambio llega en medio de una política de deportaciones aceleradas que ha convertido los operativos de inmigración en uno de los frentes más tensos del gobierno de Trump.

