El director del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Adrián Rubalcava, responsabilizó en parte a los usuarios por el deterioro que arrastran los trenes del transporte capitalino, al asegurar que “no cuidan” las unidades y las “maltratan” en el uso diario.
Durante una entrevista con Ciro Gómez Leyva, el funcionario sostuvo que parte del desgaste operativo se explica por acciones de los pasajeros, como impedir la apertura de puertas o dañar componentes que terminan por dejar fuera de circulación a los convoyes.
“Le sumamos además el deterioro de todos los días. Los usuarios, por lo general, no cuidan los trenes, los maltratan, evitan que las puertas se abran”, dijo Rubalcava al referirse a las condiciones en que opera el Metro de la Ciudad de México.
La declaración provocó cuestionamientos porque el propio titular del STC reconoció después que el sistema enfrenta fallas acumuladas, falta de inversión suficiente y trenes con problemas en áreas clave como el pilotaje automático.
Rubalcava reconoce fallas en trenes y necesidad de más inversión
Adrián Rubalcava explicó que cuando un tren presenta daños en puertas ya no puede circular, y agregó que también se han detectado fallas en sistemas esenciales que obligan a enviar unidades al taller para revisión.
“Si tenemos un tren que la puerta está afectada, ya no está en condiciones. No puede circular un tren con una puerta abierta”, afirmó.
También señaló que si existe un problema en el sistema de pilotaje automático y los componentes ya no coinciden, el tren debe ser revisado, lo que ha provocado la acumulación de unidades pendientes de reparación.
Más adelante, el director del Metro admitió que el sistema necesita una mayor inversión para recuperar confiabilidad. Indicó que se han destinado más de 55 mil millones de pesos a proyectos como la modernización de la Línea 1, además de recursos para Línea 3, cuya primera etapa contempla una inversión de 5 mil millones de pesos.
Rubalcava añadió que el mantenimiento debe abarcar no solo trenes, sino también vías, sistemas eléctricos, balasto, durmientes y otros componentes de infraestructura. Incluso reconoció que hay líneas, como la Línea 3, donde las condiciones de los trenes “no son las mejores”.
Con ello, el propio director terminó por reconocer que el problema del Metro no se limita al uso cotidiano de los pasajeros, sino a un rezago estructural que requiere inversiones mayores y mantenimiento integral.

