Miles de migrantes hondureños, que salieron en caravana de su país con destino a Estados Unidos, pernoctan sobre el puente fronterizo entre México y Guatemala, tras ser reprimidos por policías mexicanos luego de que irrumpieran en estampida y rompieran cercos del lado guatemalteco.

Sacándose del camino vallas metálicas desplegadas sobre el puente, unos pocos lograron cruzar a México, pero la mayoría fue replegada detrás de la reja por agentes mexicanos, que utilizaron balas de goma y gases lacrimógenos.

«Estamos huyendo de la violencia y llegamos aquí solo para que nos golpeen más», dijo a la AFP Marta Ornelas, de 28 años, quien logró cruzar con su bebé en brazos por el puente internacional sobre el río Suchiate, que separa a ambos países.

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«Se supone que íbamos a cruzar en paz y de repente comenzaron las piedras y los gases», agregó la mujer, quien perdió a sus dos hijos de 10 y 15 años en la marea de migrantes.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, calificó el incidente como «una situación inédita» y advirtió que su país no permitirá el ingreso a su territorio de manera irregular y «mucho menos de forma violenta».

«El ingreso violento al país no solo atenta contra nuestra soberanía también pone en riesgo a los propios migrantes», dijo Peña Nieto en un mensaje en video difundido por sus redes sociales.

El mandatario reiteró sin embargo que México mantiene la disposición de apoyar a los migrantes que decidan ingresar al país respetando las leyes.

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Los cerca de 4.000 hondureños, que intentan escapar de la violencia y pobreza en su país, habían superado al grito de «¡Sí se puede!» una barrera de decenas de policías y militares que se apostaron con vehículos blindados.

Sin embargo, policías mexicanos los contuvieron y posteriormente solo permitieron pasar a algunas mujeres y niños.

Con información de AFP

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