En los últimos 6 años, 763 internos han muerto violentamente, y en por lo menos 500 casos del total, se utilizaron armas blancas o «puntas hechizas», 263 murieron por golpes y 10 por armas de fuego; todo esto, a pesar de las constantes revisiones por parte del personal interno de las prisiones.

Expertos en Derechos Humanos, han destacado que este fenómeno se debe a la falta de compromiso e interés de las autoridades al interior del penal, lo que supone una red de corrupción interna en donde, para gozar de ciertos privilegios, se deben pagar cuotas tanto a custodios, como a otros reos que controlan grupos dentro de la prisión. Además, señalan los expertos, los penales no son verdaderamente un espacio de reinserción y mejoramiento de los reclusos, ya que se siguen propiciando muchos de los círculos viciosos del exterior. Cifras indican, que por semana, en las cárceles de la Ciudad de México, mueren aproximadamente dos reos; las causas, van desde el suicidio hasta homicidio calificado.

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Las alternativas propuestas por el sector académico, son que: «se puedan crear espacios para el desarrollo humano de los internos, buscando la medida exacta para que se distinga entre la verdadera justicia y una venganza que se pueda entender por parte de la sociedad al enviar a alguien a prisión», declaró Miguel Sarrelguíniz, especialista del ITAM.

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Con información de El Universal

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