Sí, así como lo lees. Ese plastiquito que presumías cada que alguien decía “a ver si es cierto que eres ingeniero” ya no sirve como identificación oficial. Desde el 18 de febrero de 2026, la cédula profesional (física o electrónica) dejó de ser válida para trámites donde te pidan identificación.
La medida fue publicada el 17 de febrero de 2026 en el Diario Oficial de la Federación por la SEP. Y no es sugerencia, es regla: autoridades y dependencias deberán rechazarla como documento de identidad.
Y desde el 18 de febrero de 2026, la cédula tanto en su versión física como electrónica, ya no es válida como identificación oficial en México.
O sea, sí puedes seguir diciendo “soy licenciado”, pero eso no significa que el banco te va a abrir la cuenta con tu cédula en la mano.
¿Entonces para qué sirve ahora?
Tranquilo, no quedó como recuerdo de graduación. La cédula profesional mantiene su función original: acreditar que estudiaste y que estás autorizado para ejercer tu profesión en México. Es decir, prueba que te quemaste las pestañas… pero no prueba que eres tú ante una institución.
Ya no sustituye INE, pasaporte ni otros documentos oficiales de identidad en trámites administrativos como procesos notariales, cuentas bancarias o gestiones ante dependencias públicas.
¿Y quién manda ahora?
Aquí entra la estrella del 2026: la CURP.
El DOF establece que la Clave Única de Registro de Población es la fuente única de identidad en México, tanto para mexicanos como para extranjeros. Y no solo eso: la CURP Biométrica (con huellas dactilares y fotografía) será el documento de aceptación universal y obligatoria en todo el territorio nacional.
En otras palabras: ya no basta con decir tu nombre completo y fecha de nacimiento. Ahora toca dejar huella… literalmente.
Así que ve guardando tu cédula en la carpeta de “logros académicos” y prepárate para el nuevo rey del trámite: la CURP Biométrica. Porque en 2026, tu identidad ya no se presume… se escanea.

