La basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona, alcanzó su altura máxima prevista de 172.5 metros tras la colocación del brazo superior de la cruz que corona la torre de Jesús.
La estructura fue instalada con ayuda de una grúa de gran tamaño para culminar uno de los hitos más importantes en la construcción del templo diseñado en el siglo XIX por el arquitecto Antoni Gaudí. La cruz mide 17 metros de altura y 13.5 metros de anchura, aunque aún debe completarse su anclaje definitivo.
Desde octubre pasado, cuando el edificio alcanzó los 162.9 metros, la Sagrada Familia se convirtió en la iglesia más alta del mundo, superando a la catedral luterana de Ulm, en Alemania.
Una cruz de vidrio y cerámica
La cruz colocada presenta una geometría de doble giro, sistema estructural utilizado por Gaudí en las columnas del templo. Está recubierta de vidrio y cerámica blanca esmaltada, ya que el arquitecto buscaba que pareciera de cristal.
En los extremos de los brazos horizontales se habilitarán ventanales que permitirán contemplar la ciudad de Barcelona desde lo alto.
La pieza fue fabricada en Alemania y trasladada a España en catorce segmentos que fueron preensamblados en una plataforma situada a 54 metros sobre la nave central del templo. Cada brazo pesa aproximadamente doce toneladas.
Avances en la obra
En los últimos quince años, la fisonomía del templo ha cambiado de manera significativa con la finalización de las cuatro torres de los evangelistas, la torre de la Virgen María y ahora la torre de Jesús, la más alta del conjunto.
Una vez concluidos los trabajos de anclaje de la cruz, la Junta Constructora de la Sagrada Familia iniciará la construcción de la fachada de la Gloria, la tercera y última del templo, con el objetivo de completarla en aproximadamente diez años.
La construcción de la Sagrada Familia comenzó en 1882 y continúa más de un siglo después como una de las obras arquitectónicas más emblemáticas del mundo.




