¿Por qué Hillary perdió?

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Sniff, sniff, México, sniff, México, sniff, sniff, Law&Order, sniff,
She’s going to raise taxes, sniff, I’m smart, sniff, sniff, sniff, sniff,
You don’t learn that much from tax returns, sniff, sniff, sniff,
That’s called business, sniff, sniff, sniff, I’ll be reducing taxes,
sniff, you’re telling the enemy everything, sniff,
Why not? Sniff, sniff, sniff…
Donald Trump, candidato a la presidencia de los EE.UU.

Convertir una victoria segura en derrota pírrica ha sido el sello de campaña de Hillary. El primer debate no fue la excepción. Es cuadrada y anticlimática en presentación y estrategia. De toda su narrativa, toda… hasta sus gustos musicales resultan ridículos por impecables: como quien llega a una entrevista laboral vendiendo que sus peores defectos son el perfeccionismo y la adicción al trabajo. ¿Y porqué salió peor que si hubiéramos mandado a Josefina Vázquez Mota a defendernos de Trump? Porque Hillary vale mucho, es dorada, impecable, ínclita e inigualable, magnánima y experimentada; porque cuida una frágil imagen pública y privada que se convierte en mortífero laberinto para una narrativa simple y útil.

  1. Politican’t: No le dice en su cara que es un político impresentable, que no se puede ganar la presidencia de EE.UU. con una estrategia basada en xenofobia, mentiras, promesas imposibles y soluciones inviables. ¿Será que la anti-política funciona también en las democracias avanzadas?
  2. Mexican’t: Hillary evitó golpear a Trump en su racismo y beligerancia contra México y la comunidad latina (preocupantemente). Quizá no quiso comprometer la política pública o buscaba una posición cómoda para alguna sección de su electorado… Un cálculo torpe, medido sin el valor intrínseco que suma a la credibilidad en general cuando los candidatos defienden al menos aventajado, al desprotegido, la causa justa, los valores cardinales… al menos públicamente: Maquiavelo 101, pues.
  3. Publican’t: Los argumentos sencillos que darían una trompada de su propio guante al candidato estuvieron ausentes: advenedizo de la política, pirrurris de los negocios, farsante, defraudador, embaucador, rabo verde, machista, ególatra, mirrey trasnochado, engreído, ridículo, hazmerreír de la política mundial… nada. Hillary no se va a rebajar para los grandes públicos.
  4. Comunican’t: Cualquier argumento, por bueno que sea, resulta estéril si no se traduce en una emoción o genera alguna empatía. El peor ejemplo de esto fue cuando defendió a Alicia Machado al estilo de Labastida: “la ha llamado Miss Piggy, la ha llamado Miss Housekeeping” y solo porque es latina. Lo toma por sorpresa, le asesta en el punto débil en la mandíbula de cristal bocón… pero no logra pintarlo de un plumazo ni mostrar las gravísimas consecuencias de convertir en presidente a un machista-xenófobo-idiota. Por el lado afable, la sonrisilla socarrona y confiada, solo la hace ver menos creíble: cuéntanos lo hilarante, Hillary.
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No se puede discutir con un idiota sin arriesgar parecerlo, ahí la dificultad del debate. Pero teniendo todas las de ganar, Creonte la paralizó: sus respuestas eran como ese revólver que al accionarse saca una banderita que dice ¡Bang!

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El debate que pudo haber sido histórico, terminó siendo anecdótico. El post-debate fue casi manejo de crisis por defecto.  Lo que debió ser el muro que mantuviera a los Trumps plutócratas a ralla de la sagrada democracia no fue ni una mínima bofetada. No me confío pero tengo fe en ese 20% de indecisos que definirán con quién van a echarse una chela: con el bully o con la matada de la clase.

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