Más allá de que el resultado no produce ninguna acción legal, es inconsecuente porque no guarda correspondencia lógica con los principios de nuestra democracia y contraría los principios con que (dizque)gobierna la 4t. ¿En qué cabeza cabe gastar este dineral sabiendo que el principio de irretroactividad de la ley y la cantidad de votos esperados impedirían al presidente renunciar? Andrés Manuel ha utilizado la fingida austeridad para derrumbar las instituciones más logradas de la democracia mexicana: ha negado estancias infantiles, becas, medicinas… ha pasado por encima de los derechos fundamentales de todos los mexicanos con la perorata de que “primero los pobres”. ¿De qué le sirve a los pobres saber que no lo queremos correr cuando no podemos? Para acabar la (mala)broma, sale en redes a presumir que ganó, que venció hipotéticamente al Calderón de 2006, a Anaya y Meade en otro hipotético 2018, que los próximos presidentes deberían renunciar en caso de perder aún con una participación menor al 40% (aunque no sea constitucionalmente vinculatoria). ¡Andrés, nunca aceptaste una sola derrota! ¿Quieres que te creamos que la aceptarías cuando no es jurídicamente procedente? ¡De risa loca!

Es evidente que AMLO mueve las piezas de manera tramposa para que afecten a sus adversarios impulsando su imagen personal. Así, pretendió convertir el peligro de que lo corran por inepto en una suerte de “beatificación” política. Esto le ayudará a derrumbar al INE, ensayar argumentos y medir fuerzas en el ámbito nacional, continúa pavimentando el camino de la 4t hacia 2024 y le permite tener un ansiado control de la agenda… que ya se le había salido de cauce.

No conforme con gastar en un ejercicio inútil, el presidente y sus aliados tomaron el camino de romper su juramento para defender la constitución cuando se volvieron voceros ilegales del amañado ejercicio. ¿Cuántos votos significa una burocracia que salió despavorida y amenazada por sus jefes a apoyar al jefe de todos? ¿Cuántos votos juntaron violando la constitución Adán, Sheinbaum, los gobernadores morenistas y hasta el mismo presidente? ¿Cuánto vale o cuánto cuesta un anuncio en boca del presidente durante la tediosa e inútil conferencia propagandística que sufrimos cotidianamente? ¿Por qué se paga con nuestro dinero y… en serio no saben hacer nada mejor que chorear? Necesitamos un gobierno que trabaje antes de (des)informar. Medios, analistas y académicos se cansan de contar los miles de mentiras porfiadas por el presidente… falta contar las preguntas pagadas, los reporteros a modo y el silencio que la amenaza permanente ha generado en los periodistas de verdad. 

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¿Cómo interpretar los resultados?

  1. La participación fue aún más baja de lo esperado, con lo cual el argumento de que mucha gente prefirió hacer el vacío político en lugar de participar en un ejercicio idiótico fue escuchado y atendido por los votantes de oposición. Esto efectivamente implica una derrota política importante para AMLO, pues -con todo y trampas- fue incapaz de lograr un resultado abiertamente positivo. En la era de la postverdad suele ser más importante el spin que la realidad, lástima que para muchos sea imposible entender la diferencia entre un spin inteligente y una cínica mentira. No hay una forma correcta, útil, austera, inteligente, funcional, positiva… de violar la constitución. El presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello hizo un reconocimiento especial a quienes se organizaron para no acudir a la votación; con ello autoriza que la oposición argumente sumando los votos en contra, más los nulos, más las abstenciones para contar a quienes están hartos del gobierno en turno. Así, los únicos votos positivos para el presidente son los 15,020,222 que votaron por que siga, restando los que fueron forzados a salir a votar o fueron llevados a las urnas con engaños o violando la constitución.
  2. Argumentativamente, es mucho más grave que la gente se ocupe en ir a votar para ponerte “de patitas en la calle”, a que decida quedarse en casa a ver el fútbol. Más de un millón de mexicanos prefirieron dejar sus actividades de fin de semana para dejar bien claro que, si pudieran, echarían a López Obrador de la presidencia… No sólo eso, también nos están diciendo que prefieren el caos político que implicaría su salida a que continúe destruyendo nuestras instituciones, dilapidando la economía nacional con sus necedades comunistoides-decimonónicas y termine dejando el país en manos de quien le venga en gana. 
  3. En realidad, el único objetivo que logra López-Obrador, es rebasar las 11 millones 141 mil 953 firmas que se presentaron ante el INE para solicitar la consulta, de no lograr esta cifra, estaríamos viendo cómo ni siquiera quienes lo solicitaron acudieron a las urnas. De esta se salvó con el 17.6%. Sin embargo, no logra los 30.1 millones de votos que obtuvo en la elección presidencial de 2018; tampoco logra los 20.6 millones de votos que la coalición oficialista obtuvo en la elección intermedia de 2021: malas estrategias, malos resultados. 
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En su propaganda cotidiana, el mandatario insistió con sus argumentos en favor de las consultas ciudadanas, culpó al INE de obstaculizar el ejercicio y presumió sus pírricas victorias que lo dejan igual, excepto por que ahora es aún más evidente que violará la constitución a la primera provocación. La narrativa presidencial se impone utilizando amenazas y recursos públicos. Siguiendo y citando constantemente a Goebbels, el presidente pretende convertir sus mentiras en verdades, lástima que nadie le ha dicho que las mentiras no se convierten en verdades nunca, pero lo convierten en mentiroso a la primera. ¿Cuál autoridad moral?

Por eso, lo más importante es expresar nuestra opinión. Estamos siendo afectados por una espiral de silencio tremenda y es urgente definir si estamos del lado de México o de quienes llegaron a destruir los tiernos logros de nuestra moderna democracia.

Me habría encantado ver una campaña bien organizada desde la oposición para comenzar a minar la credibilidad de AMLO, revelar su forma tramposa de actuar y sus pésimos resultados como presidente… habrá que esperar a que la rotación de dirigencias permita que algo se mueva en la oposición. 

Como advertencia final, es fundamental enfatizar lo que Brozo decía: no conocemos a este presidente. No sabemos hasta dónde va a llevar sus cambios electorales y violaciones constitucionales con el ejército por delante. No sabemos para qué continúa manteniendo su aprobación a todo coste, cuando ya debería dedicar sus esfuerzos a proyectar nuevos liderazgos. “No me voy a pasar porque soy demócrata y no estoy a favor de la reelección”, dijo en su mensaje el día del ejercicio. Lo que ya se ha configurado como una dictadura unipersonal, podría tornarse en algo mucho peor. Ya desde 2002 venimos escuchando “que me den por muerto”, entre otras mentiras.

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