La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reunió a un grupo interdisciplinario con la UNAM, el IPN, la UAM, la Universidad Autónoma de Nuevo León y 17 académicos e investigadores para analizar si en México puede abrirse una ruta de explotación de gas “no convencional” mediante nuevas técnicas de fracking. La revisión, dijo, parte de una preocupación concreta: la dependencia del país respecto al gas que llega de Estados Unidos, que representa 75 por ciento de lo que se consume.
Sheinbaum insistió en que todavía no existe una resolución tomada y que la discusión no se resolverá desde una instrucción política cerrada. “La vamos a tomar en términos del conocimiento científico, no como una decisión de la presidenta”, afirmó al presentar este grupo de especialistas en agua, geología, ingeniería petrolera e impactos ambientales.
La mandataria explicó que el equipo deberá revisar si “en efecto hay nuevas técnicas, qué impactos puede tener y en dónde sería factible”, y adelantó que en dos meses espera una primera orientación. También quiso fijar un límite desde ahora: “No vamos a forzar una decisión”.
Sheinbaum abre la revisión del fracking, pero dice que no impondrá nada
En su mensaje, la presidenta sostuvo que esta revisión no significa una autorización automática ni un cambio inmediato de política. Dijo que el análisis debe concentrarse en el impacto real de las nuevas tecnologías, en la viabilidad territorial y en la respuesta social que pudiera tener cualquier eventual proyecto.
“Tampoco vamos a hacer nada contra la población”, aseguró. Y puso un ejemplo: “Tenemos que ver si se decide, por ejemplo, explotar Coahuila, porque del otro lado está una cuenca que sabemos que tiene gas y no sabemos cuánto están sacando las empresas de Estados Unidos de este lado”.
También aclaró que el tema no se limita a una sola zona del país. “Hay otras regiones del país. De manera que si vemos que es factible en una zona, con nuestra tecnología bajo estas condiciones, hay que hablar con la población si está de acuerdo, los impactos y beneficios que tendría. No vamos a hacer nada en contra de una comunidad”.
La declaración tiene peso político porque Sheinbaum reconoció de frente que durante años ella misma sostuvo una posición contraria al fracking. Por eso se dirigió a quienes han luchado contra esa práctica y les dijo que, frente a las nuevas condiciones tecnológicas y a la situación energética del país, “lo peor que podemos decir es solo no, sino vamos a averiguar si en efecto hay nuevas tecnologías con menores impactos ambientales”.
Aun con esa apertura, la presidenta negó que México esté apostando su futuro a esa vía. “¿Estamos apostando al futuro de México a eso? No”, respondió. Y añadió que existen muchos otros desarrollos vinculados con tecnologías verdes y renovables, hacia donde también debe orientarse el país. Lo que sí dejó claro es que su gobierno no quiere “cerrar la puerta al futuro de México y a la decisión soberana que debemos tomar” mientras la dependencia energética externa sigue creciendo.
La decisión pasaría después por consulta social y respaldo científico
Sheinbaum dijo que, si los especialistas llegan a identificar lugares donde esta explotación resulte factible, el siguiente paso no sería técnico sino social. “Una vez que ellos señalen los lugares donde es factible el fracking, pasaríamos a la parte social, a la consulta con las comunidades, para que sea una decisión colectiva. Nunca vamos a pasar por encima de ninguna comunidad, porque esa siempre es nuestra esencia”.
También presentó el ejercicio como algo inédito en la vida pública del país. “Creo que es un ejercicio inédito en nuestro país, el incorporar a la academia, las universidades públicas de nuestro país, a las y los investigadores de estos temas a que nos ayuden a tomar la mejor decisión posible para el futuro de México y para la soberanía nacional”, subrayó.
Rosaura Ruiz, secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, respaldó esa postura y sostuvo que la intención del gobierno es alcanzar la soberanía energética “sin comprometer la seguridad hídrica, ni la salud de nuestros ecosistemas”. Según explicó, por eso se convocó a un grupo de alto nivel que no puede limitarse a una sola mirada técnica.
“No es solo un equipo técnico, es un grupo multidisciplinario de expertas y expertos porque la complejidad de los yacimientos no convencionales no permite visiones aisladas”, dijo. Luego detalló por qué el gobierno convocó perfiles de distintas disciplinas: “Necesitamos a los mejores en geología y en yacimientos para entender la estructura de la tierra; a expertos en fluidos y perforación para recomendar el uso de químicos que sean biodegradables y de manera crucial a los y las expertas en agua y el medio ambiente”.
Ruiz añadió que, además de las instituciones presentes, participan otras universidades y centros públicos de investigación. “Los que están aquí hoy son especialistas del tema y representan a un grupo más amplio que estamos reuniendo, siendo la punta de lanza de una comunidad mucho más amplia de investigadores. Estamos aquí para dar confianza y rigor científico al pueblo de México”.
“No estamos improvisando, estamos aplicando la ciencia para el bienestar social y la protección de nuestro suelo”, concluyo.

