Lo que empezó como un trámite para combatir la extorsión y el fraude ya tiene su lado oscuro. En redes sociales comenzó a operar un mercado negro de chips telefónicos que ya están registrados a nombre de otras personas, una práctica ilegal que ha encendido alertas entre autoridades y especialistas en seguridad digital.
De acuerdo con reportes, en plataformas como Facebook, Telegram y WhatsApp se ofrecen tarjetas SIM “listas para usar”, es decir, ya vinculadas a una CURP distinta a la del comprador. Los vendedores prometen anonimato, evadir rastreos y “protección” ante investigaciones, a cambio de pagos que van desde unos cientos hasta varios miles de pesos.
La práctica surge en medio de la implementación del registro obligatorio de líneas telefónicas en México, que exige asociar cada número a datos personales para reducir delitos como extorsión, secuestro virtual y fraudes bancarios. Sin embargo, este nuevo mercado ilegal busca justamente burlar ese control.
Especialistas advierten que comprar o usar un chip registrado a nombre de otra persona puede implicar graves consecuencias legales. Si una línea se utiliza para cometer un delito, la responsabilidad inicial recae sobre la persona cuyos datos aparecen en el registro, lo que puede derivar en investigaciones, citatorios e incluso procesos penales.
Fraudes y estafas
Además del riesgo legal, autoridades señalan que muchas de estas ofertas podrían ser fraudes. En varios casos, los chips dejan de funcionar a los pocos días o los datos ya han sido usados múltiples veces, lo que los vuelve fácilmente rastreables.
El surgimiento de este mercado negro evidencia los retos que enfrenta el Estado para regular el uso de líneas telefónicas y demuestra cómo las redes sociales se han convertido en un canal clave para actividades ilícitas que operan a plena vista.
Mientras tanto, las autoridades reiteran que el registro de líneas es obligatorio y que la compra, venta o uso de chips registrados con datos falsos o de terceros es un delito que puede castigarse con multas y prisión.




