Alejandro Flores Cacho, señalado por autoridades de Estados Unidos como líder de una red de narcopilotos vinculada al Cártel de Sinaloa, habría construido una estructura aérea, financiera y empresarial para facilitar el traslado de droga desde Sudamérica hacia México, con destino final en territorio estadounidense.
La red fue sancionada desde octubre de 2010 por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. En la lista fueron incluidos Flores Cacho y 16 personas más, entre ellas Diana Lorena Toro Díaz, su esposa, detenida la semana pasada en Canadá.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, la organización no operaba únicamente con pilotos. También habría usado empresas de aviación, hangares, una escuela de vuelo, negocios de fachada y colaboradores financieros para mover droga, ocultar recursos y sostener sus actividades.
Entre los nombres ligados a esta estructura aparecen personas cercanas a Flores Cacho, como su hermano Javier Flores Cacho, además de Arturo Ruiz de Chávez Martínez, identificado como su asesor legal, y Rafael Duarte Torres, señalado como encargado de coordinar el contrabando de grandes sumas de dinero.
Empresas aéreas, hangares y una escuela de vuelo
La estructura de Alejandro Flores Cacho fue identificada como una red con presencia en México y Colombia. Según el organigrama detectado por Estados Unidos, incluía 12 entidades o empresas y 16 integrantes relacionados con actividades aéreas, marítimas y financieras.
Las autoridades lo ubicaron como colaborador directo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera e Ismael “El Mayo” Zambada, líderes históricos del Cártel de Sinaloa. Su función habría sido clave para coordinar traslados de droga en rutas multinacionales.
Dentro de la red fueron señaladas empresas como Mantenimiento, Aeronáutica, Transporte y Servicios Aéreos S.A. de C.V., dedicada a hangares y mantenimiento en Toluca, Estado de México; Capacitación Aeronáutica Profesional S.C., una escuela de vuelo en Cuernavaca, Morelos; y Aero Express Intercontinental S.A. de C.V., una compañía de carga aérea con sede en la Ciudad de México.
La escuela de aviación, ubicada en avenida Vicente Guerrero número 749, colonia Prados, en Morelos, contaba con al menos tres aeronaves para la enseñanza de alumnos y un hangar en el Aeropuerto de Cuernavaca. Años después dejó de operar y el inmueble fue ocupado por instituciones educativas de otro giro.
El uso de empresas aeronáuticas habría permitido a la organización dar apariencia legal a una red dedicada al movimiento de drogas y recursos. La aviación funcionaba como punto operativo, pero también como fachada para justificar actividades, traslados y vínculos comerciales.
Restaurantes, ranchos y negocios fachada
La red de Alejandro Flores Cacho también habría recurrido a empresas y negocios sin relación directa con la aviación. Entre los giros detectados por Estados Unidos se encontraban un restaurante, un rancho ganadero, una empresa agrícola, una compañía de fabricación y distribución, un club de gestión deportiva, una empresa de electrónica y una tienda de artículos de oficina.
La inclusión de estos negocios apunta a una estructura diseñada para mover recursos y esconder el origen del dinero. En ese esquema, Diana Lorena Toro Díaz y Javier Flores Cacho fueron señalados como parte del grupo de colaboradores financieros que operaban o apoyaban estas empresas fachada.
Arturo Ruiz de Chávez Martínez, identificado como asesor legal de Flores Cacho, también fue relacionado con las actividades de la organización. Rafael Duarte Torres, por su parte, fue señalado como responsable de coordinar el contrabando de grandes cantidades de dinero.
Alejandro Flores Cacho fue acusado en 2008 ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Texas por cargos de narcotráfico y lavado de dinero. Desde entonces, permanece prófugo de la justicia.
La detención de Diana Lorena Toro Díaz en Canadá volvió a poner bajo la lupa una red que, según autoridades estadounidenses, conectaba vuelos, empresas, familiares, operadores financieros y negocios aparentemente legales al servicio del Cártel de Sinaloa.




