El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensar el escenario internacional al no descartar el uso del ejército estadounidense para anexionar Groenlandia, un territorio semiautónomo que pertenece a la corona de Dinamarca. La advertencia llega apenas días después de la operación militar con la que Washington capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro.
La Casa Blanca confirmó que la opción militar forma parte de las alternativas que Trump analiza para hacerse con el control de la isla. El argumento central es la seguridad nacional de Estados Unidos y la necesidad de asegurar rutas estratégicas en el Ártico, una región cada vez más disputada por potencias globales.
Groenlandia, una prioridad estratégica para Washington
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que Trump considera “vital” adquirir Groenlandia para disuadir a los adversarios de Estados Unidos en la región ártica. Según el gobierno estadounidense, controlar el territorio permitiría garantizar rutas marítimas clave y reforzar la presencia militar en una zona de alto valor geopolítico.
“El presidente y su equipo están debatiendo varias opciones para alcanzar este objetivo de política exterior”, señaló Leavitt, subrayando que recurrir al ejército siempre está sobre la mesa. El mensaje refuerza la línea de una administración dispuesta a actuar de manera unilateral cuando considera que sus intereses estratégicos están en riesgo.
El antecedente de Venezuela y la advertencia implícita
Las declaraciones sobre Groenlandia se producen apenas tres días después de que Estados Unidos ejecutara una operación militar para capturar a Nicolás Maduro y trasladarlo a Nueva York, donde enfrenta cargos federales por narcoterrorismo. Desde entonces, el gobierno de Trump ha insistido en que Washington actuará sin pedir permiso cuando se trate de seguridad nacional.
Trump ha reiterado que Estados Unidos “necesita” Groenlandia y que su control es clave para mantener dominio sobre el Ártico. El mensaje no pasa desapercibido: el uso de la fuerza ya no es una hipótesis remota, sino una opción explícita.
“Nadie va a enfrentarse militarmente a Estados Unidos”
El jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, fue todavía más contundente al afirmar que “nadie va a enfrentarse militarmente a Estados Unidos por el futuro de Groenlandia”. Incluso cuestionó el derecho de Dinamarca a ejercer control sobre la isla, pese a que el gobierno local ha rechazado de forma reiterada cualquier intento de anexión.
Por su parte, el enviado especial de Trump para Groenlandia, Jeff Landry, trató de matizar el discurso al señalar que el presidente respaldaría una Groenlandia independiente con acuerdos económicos con Washington. Sin embargo, las declaraciones oficiales de la Casa Blanca mantienen abierta la vía militar.
Desde Europa, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que un ataque entre países de la OTAN pondría en riesgo toda la arquitectura de seguridad construida desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Aun así, el gobierno de Trump insiste en que Groenlandia es una pieza clave de su tablero estratégico.




