Las ardillas de Londres se han convertido en una nueva señal del impacto que los hábitos humanos pueden tener sobre la fauna urbana. En parques de la capital británica comenzaron a circular videos en los que estos animales se acercan a vapaeadoers / cigarros electrónicos desechados e incluso inhalan el vapor, una conducta que ya encendió alertas entre especialistas.

Uno de los casos más comentados fue grabado en un parque de Brixton, donde una ardilla gris aparece acercándose a la boquilla de un vape, inhalando y soltando después el humo. De acuerdo con The Telegraph, los roedores habrían comenzado a interesarse en estos dispositivos por sus olores y sabores.

Craig Shuttleworth, experto en ardillas de la Universidad de Bangor, explicó al diario que “lo más razonable es asumir que el váper es mucho más atractivo para ellas que un cigarro normal que no tiene ese sabor afrutado”.

Nicotina, químicos y microplásticos

La principal preocupación es que estos dispositivos contienen sustancias ajenas a la dieta natural de los animales. “No queremos que los animales ingieran nicotina. De normal, en la naturaleza no se encuentra, al igual que muchos otros químicos. No es algo a lo que deberían estar expuestos”, advirtió Shuttleworth.

El especialista también alertó sobre otro riesgo: “Estos componentes no los encuentran en la naturaleza. Y si se ponen a mordisquearlo, pueden tragarse microplásticos”.

Ante eso, hizo un llamado directo a quienes usan estos dispositivos en la calle. “Necesitamos advertir a las personas que guarden los dispositivos hasta que puedan tirarlos en lugares seguros. Se deben reciclar no solo para no contaminar, sino para que los animales salvajes no los encuentren de casualidad”, señaló.

La RSPCA, una de las organizaciones de protección animal más importantes de Inglaterra, advirtió que solo en 2023 se tiraron más de 1.3 millones de vapeadores por semana en el país. En sus redes sociales señaló que estos objetos “suponen un peligro letal para los animales porque contienen materiales y sustancias muy tóxicas para ellos, como la nicotina o el plástico. Los animales normalmente los confunden con comida y acaban ingiriéndolos”.