jueves, febrero 5, 2026

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¿Cuál es el origen de la frase «se le botó la canica»? Nació gracias a un refresco

En México, el lenguaje popular tiene tanto sabor como la comida. Muchas de nuestras frases más comunes nacieron de la vida diaria, de la cocina, del trabajo o de pequeños detalles que hoy parecerían insignificantes. Una de ellas es “se le botó la canica”, un modismo tan usado que pocos se preguntan de dónde salió.

Aunque suena a metáfora, la expresión tiene un origen muy literal y está directamente relacionada con un refresco mexicano: Yoli, una bebida de limón creada en Guerrero.

El refresco que dio origen a la frase

El refresco Yoli fue inventado en la década de los años 30 por Manuel Castrejón Gómez, quien comenzó a experimentar con jugo de limón y su cáscara para crear una bebida refrescante con identidad local. En un inicio, la bebida se llamó La Vencedora, pero en 1933 Manuel y su esposa, Conchita Diez, decidieron cambiarle el nombre a Yoli, como se le conoce hasta hoy.

Como ocurría con muchas bebidas de la época, Yoli se envasaba en botellas de vidrio, pero no se sellaban con taparrosca. En su lugar, se utilizaba una canica, que servía para evitar que el gas escapara.

¿Por qué las botellas llevaban una canica?

Antes de que la taparrosca se volviera común, las refresqueras empleaban distintos métodos para sellar sus envases. Las botellas de Yoli tenían una canica colocada en la parte superior, sellada con brea, que mantenía el gas dentro del refresco.

Para abrirlas, era necesario agitar la botella y provocar que la presión del gas empujara la canica hacia fuera. El problema es que ese mismo efecto ocurría durante el transporte: el movimiento hacía que algunas canicas salieran disparadas de forma inesperada.

Cuando la canica salía “como loca”

Durante los traslados, el constante vaivén provocaba que algunas botellas expulsaran la canica de golpe, literalmente “botándola” por la presión interna. La periodista Paola Rojas ha señalado que estas canicas salían “como locas”, sin control ni aviso.

Ese fenómeno cotidiano dio pie a la frase “se le botó la canica”, que con el tiempo pasó a usarse para describir a alguien que pierde la noción de la realidad o actúa de manera irracional.

La expresión quedó tan arraigada que incluso el Diccionario del Español de México la incluye entre sus definiciones, explicando que se refiere a “enloquecer o perder noción de la realidad”.

Refresco Yoli

Un refresco con historia

Con el paso de los años, Yoli se convirtió en un clásico del estado de Guerrero. Visitar Acapulco sin probar un vaso bien frío del refresco es, para muchos, como no haber ido. Su éxito fue tal que Manuel y Conchita adaptaron su propia casa para construir una embotelladora.

En la década de los 50, vendieron la primera franquicia a Coca-Cola, lo que impulsó su expansión y permitió abrir plantas en Iguala y Acapulco. Finalmente, en 2013, Femsa anunció una fusión con Grupo Yoli, integrando el refresco a su portafolio de productos.

Así, una simple canica, un refresco de limón y un descuido en el transporte terminaron dando origen a una de las frases más populares del español mexicano.

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