¿Por qué perdemos la concentración al leer? Un estudio sobre el TDAH da una respuesta inesperada

¿Por qué perdemos la concentración al leer? Un estudio sobre el TDAH da una respuesta inesperada

Leer parece una actividad sencilla, casi automática, pero en realidad es uno de los procesos cognitivos más exigentes que realizamos a diario. Mientras avanzamos por un texto, el cerebro debe decodificar símbolos, comprender el lenguaje, mantener el hilo de las ideas y, al mismo tiempo, ignorar distracciones internas y externas.

Por eso perder la concentración al leer es tan común, incluso en personas motivadas o con alto nivel educativo. No se trata de falta de interés ni de inteligencia, sino de los límites naturales de la atención humana, que no es constante ni ilimitada.

A esto se suman los hábitos actuales. Leer en pantallas, alternar entre aplicaciones, recibir notificaciones o hacerlo en lapsos cortos fragmenta la atención y aumenta el esfuerzo mental necesario para mantener el enfoque.

Cómo funciona la atención cuando leemos

Desde la psicología cognitiva, la atención se entiende como un recurso limitado. Su función es priorizar información relevante y filtrar estímulos irrelevantes, pero este sistema no puede sostenerse estable durante periodos prolongados.

La lectura exige atención sostenida. Cuando esta se debilita, la comprensión es lo primero que se afecta, incluso si seguimos leyendo de forma mecánica. Es el clásico momento en el que avanzamos varias páginas y no recordamos nada de lo que acabamos de leer.

Aquí entra en juego la memoria de trabajo, el sistema que nos permite retener información momentánea y relacionarla con lo que viene después. Gracias a ella conectamos frases, ideas y argumentos. Cuando se sobrecarga, por textos densos o conceptos nuevos, aparece la sensación de “leer sin entender”.

El estudio sobre TDAH que cambia la conversación

Un estudio reciente sobre adultos con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ofrece una perspectiva distinta. En lugar de enfocarse solo en las dificultades atencionales, destaca fortalezas cognitivas poco reconocidas.

La investigación señala que muchas personas con TDAH muestran alta capacidad para el pensamiento asociativo, la detección de patrones y una comprensión profunda cuando el contenido conecta con su interés o estilo cognitivo.

En la lectura, esto genera una paradoja: pueden distraerse con mayor facilidad, pero también tienden a establecer conexiones más creativas y a extraer interpretaciones originales. El problema no sería la falta de atención, sino la rigidez de los formatos tradicionales de lectura, que no siempre se adaptan a distintos estilos mentales.

Qué es la carga cognitiva y por qué importa

La carga cognitiva se refiere al esfuerzo total que requiere una tarea. En la lectura, aumenta con textos mal estructurados, párrafos extensos o ausencia de apoyos visuales.

Cuando la carga es excesiva, la mente busca alivio y la atención se dispersa. Reducirla no implica simplificar el contenido, sino organizarlo mejor: dividir el texto, hacer pausas o variar el ritmo facilita la comprensión y el enfoque.

Estrategias prácticas para leer con mayor concentración

*Optimizar el entorno ayuda más de lo que parece. Menos ruido y menos interrupciones reducen la demanda atencional.

*Fragmentar el texto en secciones pequeñas favorece a la memoria de trabajo.

*Desarrollar conciencia metacognitiva, es decir, notar cuándo la mente se va y traerla de vuelta sin frustración, mejora la experiencia.

*Separar atención y comprensión como habilidades distintas permite entrenarlas de forma más efectiva.

*Ajustar expectativas también es clave: la concentración perfecta no existe y aceptar pausas mejora la relación con la lectura.

Perder la concentración al leer no es una falla personal. Es el resultado de cómo interactúan la atención, la memoria y el esfuerzo mental. Comprender estos procesos, y reconocer que existen distintos estilos cognitivos, permite leer con más paciencia, flexibilidad y autocompasión.

Leer mejor no significa forzar la mente, sino trabajar con ella, no contra ella.