Un equipo internacional de investigadores descubrió en una región remota del desierto del Sáhara, en Níger, una nueva especie de espinosaurio, uno de los dinosaurios carnívoros más grandes que han habitado la Tierra. La especie fue bautizada como Espinosaurio mirabilis y representa el primer hallazgo relevante de este linaje en más de un siglo.
El descubrimiento, cuyos resultados fueron publicados en la revista Science, cuestiona la hipótesis que describía a estos dinosaurios como depredadores plenamente acuáticos capaces de sumergirse en mar abierto para cazar.
Un hallazgo lejos del mar
Hasta ahora, los restos de espinosaurios se habían encontrado en zonas cercanas a antiguas costas. Sin embargo, los fósiles del Espinosaurio mirabilis fueron localizados en la región de Jenguebi, en el Sáhara Central, a miles de kilómetros del mar.
Los restos indican que esta especie vivió hace aproximadamente 90 millones de años en un entorno fluvial y boscoso. El hallazgo sugiere que estos dinosaurios no habitaban exclusivamente ambientes marinos, como se planteaba en teorías anteriores.
La investigación fue coordinada por científicos de la Universidad de Chicago, dirigidos por el paleontólogo Paul Sereno y el investigador español Daniel Vidal, de la UNED, con la participación de instituciones de varios países.
Adaptado a ríos poco profundos
El análisis del cráneo, cuello y extremidades traseras revela que estos espinosaurios presentaban características comparables a aves zancudas como las garzas.
Los investigadores proponen que, en lugar de bucear en mar abierto, estos dinosaurios vadeaban ríos poco profundos, de aproximadamente dos metros de profundidad, acechando peces con el hocico sumergido. Su nariz retraída les habría permitido respirar mientras mantenían la boca abierta bajo el agua.
Sus dientes entrelazados funcionaban como una trampa para evitar que las presas resbalaran, mientras que la potente musculatura del cuello les permitía capturar peces con rapidez.
Tres fases evolutivas
El estudio también plantea que los espinosaurios evolucionaron en tres fases a lo largo de 50 millones de años alrededor del antiguo mar de Tetis.
La primera fase, entre 150 y 130 millones de años atrás, es poco conocida. La segunda, entre 125 y 105 millones de años, fue el periodo de mayor expansión y diversificación. La tercera, entre 105 y 95 millones de años, corresponde a una etapa de decadencia previa a su extinción.
Según Daniel Vidal, los ejemplares descubiertos en Níger pertenecen a esta última fase y estaban altamente especializados, lo que pudo hacerlos más vulnerables a cambios ambientales abruptos, como el aumento del nivel del mar y de las temperaturas.
La cresta en forma de sable
El Espinosaurio mirabilis presentaba una cresta en forma de cimitarra. Lejos de ser un arma, los investigadores sugieren que pudo cumplir funciones de exhibición, similares a las de algunas aves acuáticas actuales, para el reconocimiento entre individuos, la competencia territorial o el cortejo.
El hallazgo redefine la imagen de los espinosaurios y sugiere que, más que depredadores marinos, fueron especialistas en ecosistemas fluviales.




