Ratinho, una rata entrenada para detectar explosivos, se retiró en Camboya después de haber ayudado a localizar 71 minas terrestres durante su servicio. Su historia volvió a poner los reflectores sobre uno de los programas más singulares y eficaces del mundo en tareas de desminado: el de las llamadas HeroRATs, roedores entrenados para encontrar explosivos en zonas marcadas por décadas de guerra.
De acuerdo con la información difundida sobre el caso, Ratinho recibió una medalla tras cerrar su etapa operativa. Más allá del gesto simbólico, su retiro vuelve a recordar que en Camboya estos animales no son una curiosidad, sino una herramienta real para salvar vidas en un país que todavía arrastra una de las crisis más graves de minas y artefactos sin detonar del planeta.
Las ratas utilizadas en estos operativos son ratas gigantes africanas entrenadas por la organización APOPO. Su trabajo consiste en olfatear compuestos químicos asociados con explosivos y marcar la zona donde podría haber una mina. Como pesan poco, pueden desplazarse sobre el terreno sin activar los artefactos, lo que las vuelve especialmente útiles para revisar grandes extensiones de tierra en menos tiempo que otros métodos tradicionales.
Cómo trabajan las HeroRATs en uno de los países más minados del mundo
Camboya sigue enfrentando las consecuencias de minas terrestres y municiones sin explotar dejadas por años de conflicto. En ese contexto, APOPO ha desplegado durante años a sus HeroRATs como parte de las labores de desminado, combinando el trabajo de estos animales con equipos humanos especializados. Reuters ya había documentado en años anteriores la llegada de nuevas generaciones de ratas entrenadas para reforzar estas tareas en el país.
El caso más famoso ha sido el de Magawa, una HeroRAT que encontró más de 100 minas y otros explosivos, recibió una medalla de oro por su labor y se convirtió en un símbolo internacional del programa. Más recientemente, APOPO informó que otra de sus ratas, Ronin, rompió un récord Guinness tras detectar más de 100 minas y artefactos explosivos en Camboya.
La lógica detrás de este modelo es simple pero poderosa: una rata entrenada puede revisar áreas que tomarían mucho más tiempo con métodos manuales. En un país donde aún hay comunidades enteras viviendo cerca de terrenos contaminados, esa velocidad puede marcar la diferencia entre recuperar una parcela o seguir conviviendo con el riesgo diario de una explosión.
Por eso, aunque la imagen de una rata condecorada pueda parecer insólita, en Camboya se trata de otra cosa: de animales que han ayudado a localizar explosivos, acelerar el desminado y reducir el peligro para miles de personas. En ese contexto, el retiro de Ratinho no solo cierra una etapa de servicio, también resume el tipo de labores silenciosas que rara vez ocupan titulares, pero que cambian vidas en el terreno.




