¿Cuántos días de descanso necesitas en una rutina de ejercicio y qué hacer en ellos?

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Entrenar más no siempre significa entrenar mejor. De hecho, uno de los errores más comunes entre quienes hacen ejercicio de forma constante es subestimar el descanso. Especialistas en salud y rendimiento físico coinciden en que los días de recuperación son tan importantes como los de entrenamiento, ya que permiten que el cuerpo se repare, se fortalezca y evite lesiones.

De acuerdo con expertos citados por Infobae, el descanso no es sinónimo de inactividad total, sino una parte clave del proceso para mejorar fuerza, resistencia y bienestar general.

¿Cuántos días de descanso se recomiendan?

La cantidad de días de descanso depende del tipo de ejercicio, la intensidad y el nivel de cada persona. En términos generales, los especialistas recomiendan:

Entre 1 y 2 días de descanso a la semana para personas que entrenan de forma regular
Al menos 48 horas de recuperación para un mismo grupo muscular tras ejercicios de fuerza
Más días de descanso si hay fatiga constante, dolor persistente o bajo rendimiento

Quienes entrenan a alta intensidad todos los días sin pausas suficientes pueden experimentar sobreentrenamiento, un estado que provoca cansancio extremo, pérdida de motivación, problemas de sueño y mayor riesgo de lesiones.

Por qué el descanso es clave para el cuerpo

Durante el ejercicio, los músculos sufren microdesgarros. Es en el descanso cuando el cuerpo los repara y los hace más fuertes. Sin ese proceso, el entrenamiento deja de ser efectivo.

Además, el descanso ayuda a:
• Regular hormonas como el cortisol
• Reducir inflamación
• Mejorar la calidad del sueño
• Prevenir lesiones articulares y musculares

Los expertos advierten que ignorar estas señales puede frenar el progreso físico e incluso afectar la salud mental.

Qué hacer en los días de descanso

Descansar no significa quedarse inmóvil. Los especialistas recomiendan aprovechar esos días para actividades de recuperación activa, como:

• Caminar a ritmo suave
• Estiramientos y movilidad
• Yoga o pilates ligero
• Ejercicios de respiración
• Masajes o uso de rodillos de liberación miofascial

Estas prácticas ayudan a mantener el cuerpo activo sin someterlo a estrés adicional.

Escuchar al cuerpo, la clave

Más allá de reglas estrictas, los expertos coinciden en que escuchar al cuerpo es fundamental. Dolor constante, agotamiento extremo o falta de ganas de entrenar son señales claras de que el descanso es necesario.

El verdadero progreso no ocurre solo en el gimnasio, sino también en los días en que el cuerpo se recupera. Entrenar con inteligencia implica saber cuándo apretar… y cuándo parar.