Donald Trump decidió frenar durante cinco días el plan para golpear la infraestructura eléctrica y energética de Irán, en medio del alza del petróleo y de la gasolina en Estados Unidos. El presidente aseguró que existen conversaciones “muy buenas y productivas” para buscar una salida al conflicto en Medio Oriente.

La pausa llamó la atención porque hasta ahora no se habían hecho públicas negociaciones entre Washington y Teherán. Según Trump, estos contactos comenzaron después del ultimátum que lanzó a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz o enfrentar nuevos ataques.

“Estoy encantado de informar que los Estados Unidos de América y el país de Irán han tenido, durante los últimos dos días, conversaciones muy buenas y productivas sobre una resolución completa y total de nuestras hostilidades en el Medio Oriente”, escribió en Truth Social.

Más tarde añadió que ordenó aplazar por cinco días cualquier ofensiva contra plantas eléctricas e infraestructura energética iraní, condicionado al resultado de las reuniones en curso.

La presión energética ya pega en Washington

El giro ocurre cuando el conflicto ya empezó a reflejarse en el bolsillo de los estadounidenses. El precio de la gasolina alcanzó los 4 dólares por galón, casi un dólar más que al inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

A la vez, el director de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, advirtió que la crisis energética derivada de esta guerra ya supera, en gravedad, las crisis petroleras de 1973 y 1979 juntas.

Irán rechaza la versión de Trump

Del lado iraní, la respuesta fue totalmente distinta. Medios oficiales y cercanos a la Guardia Revolucionaria negaron que existan negociaciones con Estados Unidos y afirmaron que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado.

“No ha habido ni hay negociaciones en curso, y con este tipo de guerra psicológica ni el estrecho de Ormuz volverá a su situación previa al conflicto ni regresará la calma a los mercados energéticos”, sostuvo la agencia Tasnim al citar a un alto cargo de seguridad.

La misma fuente afirmó que Washington sí ha enviado mensajes por medio de intermediarios, pero dejó claro que Irán seguirá respondiendo hasta alcanzar el nivel de disuasión que considere necesario.

Tasnim también interpretó la pausa de Trump como un retroceso, al asegurar que el nuevo plazo de cinco días no representa una señal de paz, sino una continuación de la amenaza militar.