Japón reactivó la planta nuclear Kashiwazaki-Kariwa, considerada la central nuclear más grande del mundo, a pesar de las protestas ciudadanas y de las preocupaciones persistentes sobre la seguridad nuclear en la región.
La decisión fue confirmada por autoridades japonesas luego de que la operadora de la planta, Tokyo Electric Power Company (TEPCO), obtuviera la autorización final para reiniciar operaciones en al menos uno de los reactores del complejo ubicado en la prefectura de Niigata, en el centro de Japón.
¿Qué es la planta Kashiwazaki-Kariwa?
La central Kashiwazaki-Kariwa cuenta con siete reactores y estuvo completamente detenida durante más de una década tras el desastre nuclear de Fukushima en 2011. Desde entonces, su reapertura ha sido objeto de un intenso debate público por tratarse de una instalación ubicada en una zona con actividad sísmica.
TEPCO sostiene que la planta cumple con los nuevos estándares de seguridad nuclear impuestos después de Fukushima, que incluyen refuerzos estructurales, nuevos sistemas de control y protocolos ante emergencias.
Protestas y preocupación por la seguridad
Organizaciones civiles, activistas antinucleares y autoridades locales han manifestado su rechazo a la reactivación, señalando fallas previas en los sistemas de seguridad, así como la falta de confianza en la capacidad de TEPCO para gestionar una emergencia nuclear.
En los días previos al reinicio, se registraron manifestaciones en los alrededores de la planta, donde los opositores exigieron que se priorice la seguridad de la población y se apueste por energías alternativas.
El gobernador de Niigata reiteró que la población mantiene dudas legítimas sobre los riesgos, especialmente ante la posibilidad de sismos y la evacuación de comunidades cercanas en caso de un accidente.
El contexto energético de Japón
El gobierno japonés ha defendido la reactivación de centrales nucleares como parte de su estrategia para garantizar el suministro energético, reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y cumplir sus compromisos de reducción de emisiones contaminantes.
Tras el cierre masivo de plantas nucleares después de Fukushima, Japón incrementó su uso de gas y carbón, lo que elevó costos y emisiones. En ese contexto, la energía nuclear volvió a colocarse como una opción clave para la estabilidad energética del país.




