Irán rechazó públicamente la propuesta de paz impulsada por Donald Trump y endureció su mensaje contra Washington al advertir que no habrá acuerdo “ni ahora ni nunca”, en medio de una guerra que ya golpea los precios globales de la energía y mantiene cerrada una de las rutas marítimas más sensibles del mundo.
La tensión escaló luego de que se reportara que Estados Unidos hizo llegar a Teherán una propuesta a través de Pakistán. De acuerdo con Reuters, un alto funcionario iraní confirmó la recepción del plan, aunque no reveló detalles y señaló que todavía seguía bajo revisión, pese al rechazo inicial expresado en público por autoridades iraníes.
Pero desde el aparato militar iraní la respuesta fue mucho más dura. Un portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya afirmó que Washington no debe llamar “acuerdo” a lo que considera una derrota y lanzó una advertencia directa sobre el mercado energético. “No llamen ‘acuerdo’ a su derrota. Ni se llevarán a cabo sus inversiones en la región, ni volverán a ver los precios anteriores de la energía y el petróleo”, dijo.
Teherán endurece el tono y niega una salida negociada
La posición pública de Irán fue todavía más tajante al cerrar la puerta a cualquier entendimiento con Estados Unidos bajo las condiciones actuales. “Nuestra primera y última palabra desde el primer día ha sido, es y será que nadie como nosotros llegará a un acuerdo con alguien como vosotros. Ni ahora ni nunca”, remarcó el portavoz militar iraní.
Esa postura aparece en medio de versiones encontradas. Mientras Reuters reportó que Irán seguía revisando la propuesta estadounidense y que incluso Pakistán o Turquía podrían ser sedes de eventuales conversaciones, medios iraníes y voceros militares insisten en que no existe una negociación real en curso y que el país no aceptará una fórmula presentada bajo presión militar.
La propuesta de Trump llega en plena crisis energética
El plan estadounidense, según varios reportes, incluye 15 puntos y busca frenar la guerra a cambio de compromisos severos por parte de Irán en materia nuclear, misilística y de apertura del estrecho de Ormuz. Entre los ejes del documento estarían el retiro de uranio enriquecido, el freno al enriquecimiento y límites al programa balístico, además de alivios en sanciones.
La respuesta iraní, sin embargo, ha sido presentada como una contraoferta maximalista: control sobre el estrecho, salida de bases estadounidenses del Golfo, reparaciones de guerra y mantenimiento de su programa misilístico. Washington considera esas condiciones inaceptables.
La guerra ya empezó a sacudir con fuerza los mercados internacionales. Reuters señaló que la sola posibilidad de conversaciones redujo ligeramente la presión sobre los mercados, pero Irán advirtió que los precios de la energía y del petróleo no volverán a los niveles previos mientras el conflicto siga abierto.
Irán también asegura haber atacado al USS Abraham Lincoln
En paralelo al choque diplomático, Irán afirmó haber lanzado misiles contra el portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln. Medios cercanos al régimen difundieron que el buque fue alcanzado o forzado a modificar su posición, aunque hasta ahora no existe confirmación pública por parte del Ejército de Estados Unidos.
La combinación de mensajes deja un escenario enredado: Washington habla de conversaciones productivas y de una ruta de salida; Irán responde con una negativa frontal, pero al mismo tiempo fuentes citadas por Reuters admiten que la propuesta sigue siendo revisada. En medio de esa contradicción, la guerra continúa y el margen para una salida real sigue siendo incierto.

