El truco que no sabías para que las fresas duren frescas

Resulta que hasta para comprar fresas hay que tener ojo clínico. Y no lo dice la vecina del mercado ni el tío que presume que todo lo sabe de fruta… lo dice nada menos que la Procuraduría Federal del Consumidor.

Sí, la Profeco salió a dar cátedra sobre cómo elegir bien este fruto rojo que termina en licuados, postres, yogures, fresas con crema y en más de una dieta que dura exactamente tres días.

México, por cierto, no está jugando en ligas menores. El país es el quinto productor mundial de fresas. Tan solo en 2024 se produjeron más de 696 mil toneladas, lo que representa una pequeña pero sabrosa parte de la producción agrícola nacional. Y si se pregunta de dónde salen tantas, la respuesta apunta principalmente a Michoacán, Baja California y Guanajuato, estado donde empezó todo hace décadas con variedades traídas desde Lyon, Francia.

Pero la historia no termina en el campo. Más de la mitad de esas fresas terminan viajando por el mundo. Cerca del 57 por ciento se exporta a unos 40 países. Mientras tanto, aquí en México cada persona consume en promedio unos 2.4 kilos al año. Nada mal para una fruta que parece tan inocente.

Ahora bien, comprar fresas no es agarrar la primera charola roja que se vea bonita. Según Profeco, hay que fijarse bien. Deben sentirse firmes al tacto, pero tampoco duras como piedra. Si están golpeadas, con jugo escurrido o con señales de moho, mejor ni se acerque. También hay que poner atención al color: rojo brillante y parejo. Si se ven opacas o con manchas raras, mala señal.

El olor también canta la verdad. Una buena fresa huele dulce y fuerte. Si el aroma es casi inexistente, lo más probable es que el sabor tampoco tenga mucha gracia.

Y aquí viene otro consejo clave. Si encuentra una fresa ya pasada o demasiado madura, sepárala del resto. Una sola puede acelerar el deterioro de toda la charola, como ese amigo que llega tarde y arruina toda la fiesta.

Ya en casa también hay reglas del juego. Nada de lavarlas todas apenas llegan del mercado. La recomendación es hacerlo justo antes de comerlas. Lavarlas antes puede provocar que se echen a perder más rápido por la humedad.

Tampoco quites las hojas verdes ni el pedúnculo (la hojita verde) hasta el momento de consumirlas. Eso ayuda a que se mantengan mejor y reduce la posibilidad de contaminación.

Para guardarlas, el mejor lugar es el refrigerador, en el cajón de frutas y verduras. Y ojo con amontonarlas como si fueran canicas. Necesitan espacio y ventilación.

Si ve que no las va a comer pronto, hay un truco útil. Lávalas, pónlas extendidas en una bandeja y mételas al congelador. Una vez congeladas, se pueden guardar en una bolsa hermética. Eso sí, cuando se descongelen ya no tendrán la misma textura ni apariencia, pero para licuados o postres siguen funcionando de maravilla.

Así que ya lo sabes. La próxima vez que compre fresas, no solo piense en el antojo. Póngase modo inspector… porque hasta la fruta tiene su ciencia.

Por cierto, si te quedó alguna duda, aquí puedes consultar la revista del consumidor:

Roberto Barajas
"El buscador confiable" Me llaman el buscador confiable porque !no me cocino al primer hervor! Las notas enviadas al PortalFF, provienen de mi búsqueda constante de información, para encontrar la mejor y más completa versión, de sucesos y datos, actuales. No creo, fácilmente, en lo que "informan" expertos; me gusta hurgar y me divierte la habilidad de cuestionar, descubrir y mostrar que, no todo lo que brilla es oro... Siempre hay algo que pocos cuentan y seré quien se atreva a compartir esas historias, contigo. Así­ que te invito a 'compartir el pensamiento y las cosas buenas de la vida'.