Un jurado de Los Ángeles declaró culpables a Meta y YouTube por perjudicar la salud mental de menores y generar adicción en sus plataformas, en un fallo que ya es considerado histórico dentro de la creciente ola de demandas contra gigantes tecnológicos en Estados Unidos.
La resolución se dio dentro del caso presentado por una joven de 20 años, identificada como Kaley G. M., quien sostuvo que se volvió adicta a aplicaciones como Instagram y YouTube desde la infancia. El jurado concluyó que tanto Meta, dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp, como YouTube fueron negligentes y utilizaron el diseño de sus plataformas para enganchar a menores de edad.
Como resultado, ambas empresas fueron condenadas a pagar 3 millones de dólares en daños compensatorios a la demandante. Además, todavía se definirá una indemnización adicional por daños punitivos, por lo que la sanción económica podría aumentar.
El caso expuso el impacto de las redes en la vida de una menor
La historia de Kaley G. M. fue una de las piezas centrales del juicio. Según se expuso, comenzó a usar internet desde los seis años viendo videos en YouTube. A los nueve ya utilizaba Instagram en su primer iPhone, a los 10 entró a TikTok, cuando todavía se llamaba Musical.ly, y a los 11 ya estaba en Snapchat.
Con el paso del tiempo, llegó a pasar hasta 16 horas al día en esas aplicaciones. La familia aseguró que no podía estar sin el teléfono y que, cuando sus padres intentaban limitarle el acceso, sufría ataques de pánico. Durante el juicio también se habló de episodios de depresión, ansiedad y problemas de dismorfia corporal.
“Creo que las redes, su adicción a las redes, han cambiado el modo en que funciona su cerebro”, dijo la madre de Kaley ante el jurado. El abogado de la familia comparó esa dependencia con “un golpe químico” que afectaba directamente el cerebro.
El fallo determinó que Meta deberá cubrir 70 por ciento de la compensación y YouTube el 30 por ciento restante.
También hubo otro fallo contra Meta en Nuevo México
La decisión en Los Ángeles coincidió con otro juicio de características similares en Nuevo México, donde un jurado determinó que Meta priorizó las ganancias por encima de la seguridad de menores y dañó su salud mental.
En ese caso, la empresa fue condenada a pagar 375 millones de dólares. Aunque ambos procesos tienen diferencias en sus alcances y montos, juntos refuerzan una tendencia judicial cada vez más visible: el intento de atribuir responsabilidad directa a las plataformas por la adicción digital de niños y adolescentes.
Se esperan más demandas en Estados Unidos
El juicio en Los Ángeles, junto con el de Nuevo México, es visto como pionero en un frente legal que apenas empieza a crecer. Se prevé que en California y en otros estados de Estados Unidos lleguen cientos de demandas más impulsadas por familias, asociaciones y distritos escolares que ya consideran esta crisis como un problema de salud pública.
El caso también marcó otro hecho relevante: fue la primera vez que Mark Zuckerberg declaró en un juicio. Durante su comparecencia, insistió en que los menores de 13 años tienen prohibido usar Instagram y sostuvo que parte del problema radica en que algunos usuarios mienten sobre su edad para entrar a la plataforma.
Aun así, el fallo del jurado dejó claro que, para este caso, la responsabilidad no recayó en los usuarios o sus familias, sino en el diseño mismo de las plataformas y en la forma en que estas fueron construidas para retener a menores.

