Donald Trump aseguró este miércoles que Irán ya pidió un alto el fuego a Estados Unidos, pero advirtió que su gobierno solo lo considerará cuando el estrecho de Ormuz vuelva a estar “abierto, libre y despejado” para la navegación. La declaración elevó aún más la tensión internacional, no solo por lo que implica en el frente con Irán, sino porque el propio presidente estadounidense añadió que analiza sacar a su país de la OTAN.
El mensaje fue lanzado por Trump en Truth Social, donde escribió que Irán “acaba de pedir” un alto el fuego. En esa misma publicación dijo que Estados Unidos seguiría golpeando a Irán mientras no se reabra el paso por Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo. Reuters reportó además que, horas antes de su mensaje, Trump había dicho que Estados Unidos podría retirarse de Irán “muy rápidamente”, aunque dejando abierta la posibilidad de volver con “ataques puntuales” si lo considera necesario.
Trump también habló de un “nuevo régimen” en Irán y de un presidente “mucho menos radicalizado” que su predecesor. Sin embargo, ese punto abrió más dudas que certezas. Reuters señaló que Masoud Pezeshkian sigue siendo el presidente iraní, mientras que el panorama político interno del país ha cambiado tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei en un ataque aéreo y el ascenso de Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo, en medio de un conflicto que ya cumple más de un mes.
Irán niega el alto el fuego y Trump escala la presión sobre la OTAN
Hasta ahora, Teherán no ha respaldado la versión de Trump. Al contrario, la cancillería iraní calificó esas afirmaciones como “falsas e infundadas”, mientras el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, insistió en que no se están llevando a cabo negociaciones con Washington, pese a que sí ha habido mensajes directos e indirectos entre ambas partes.
En paralelo, Trump abrió otro frente al declarar que está “considerando firmemente” retirar a Estados Unidos de la OTAN. En una entrevista citada por Reuters y otros medios internacionales, describió a la alianza como un “tigre de papel” y dejó ver que el enojo central es que varios aliados europeos no se sumaron a la guerra impulsada por Washington e Israel contra Irán. La amenaza cayó como una bomba en Europa, donde varios gobiernos han reiterado su respaldo a la OTAN, pero sin acompañar la ofensiva militar contra Teherán.
El problema es que el conflicto ya no se limita al terreno militar. La disputa en torno al estrecho de Ormuz está golpeando mercados energéticos, cadenas de suministro y precios internacionales. Associated Press y Reuters reportaron que el cierre o control reforzado del paso por parte de Irán ha disparado la preocupación por el petróleo y por el costo del combustible, justo cuando Trump endurece su discurso y plantea una salida rápida de Irán, pero sin despejar el riesgo de una escalada mayor.

