La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán escaló este lunes con un ataque al mayor complejo de gas del país, ubicado en Asaluyé, cerca del yacimiento de South Pars, en un nuevo golpe que ya no solo impacta a mandos militares iraníes, sino también al corazón energético de la República Islámica.

Al mismo tiempo, las autoridades iraníes confirmaron la muerte de Majid Jademi, jefe de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria, en un ataque que atribuyeron a Estados Unidos e Israel. En un comunicado difundido por la televisión estatal IRIB, la corporación señaló que Jademi “alcanzó la gracia del martirio en un ataque criminal terrorista del enemigo estadounidense-sionista durante la madrugada de hoy”.

La Guardia Revolucionaria describió la trayectoria de Jademi como “grandiosa” y “ejemplar” y aseguró que sus aportaciones en los campos de Inteligencia y seguridad servirán de guía para la comunidad de Inteligencia iraní durante muchos años. El mando había asumido el cargo en junio de 2025, después de la muerte de su antecesor, Mohamad Kazemi.

Caen tres figuras clave de la Guardia Revolucionaria

Además de Jademi, Israel informó la muerte de Asghar Bagheri, comandante de la unidad de operaciones especiales de la Fuerza Quds, en un ataque aéreo lanzado el domingo en Teherán. Según el ejército israelí, Bagheri dirigía operaciones contra soldados israelíes en la frontera entre Siria e Israel y promovía la transferencia de armas desde Irán.

“Bajo su mando, la unidad avanzó en operaciones dirigidas contra soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel en la frontera Siria-Israel… y promovió la transferencia de armas desde Irán hacia el Estado de Israel”, señaló el comunicado.

A estas bajas se sumó la de Mohammad Reza Ashrafi Kahi, identificado por Israel como responsable del comercio de petróleo de la Guardia Revolucionaria. De acuerdo con la versión israelí, manejaba operaciones por miles de millones de dólares anuales que servían para financiar capacidades militares, incluidos misiles balísticos, drones y apoyo a aliados regionales.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmó las operaciones y aplaudió la muerte de los mandos iraníes. “Eliminamos a Majid Jademi, jefe de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria, una figura clave del régimen iraní”, declaró. “También eliminamos a Asghar Bagheri, comandante de la sección 840 de la Fuerza Quds, responsable de ataques contra judíos e israelíes en todo el mundo”, añadió.

Israel presume golpe económico y Teherán amenaza con responder

El ataque más delicado del día fue el bombardeo al mayor centro petroquímico de Irán en Asaluyé. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, aseguró que las instalaciones atacadas procesan alrededor del 50 por ciento de los productos petroquímicos del país y que el golpe, sumado a otro bombardeo contra una planta cercana, dejó afectada cerca del 85 por ciento de la capacidad petroquímica iraní.

“Esto supone un golpe económico de miles de millones de dólares para el régimen iraní”, afirmó Katz, quien dijo que, junto con Netanyahu, se ordenó continuar con ataques de “alta intensidad” contra infraestructura nacional iraní.

Por su parte, Irán denunció que la coalición entre Estados Unidos e Israel atacó instalaciones en Asaluyé, incluidas las plantas de Jam y Damavand, en el principal corredor energético del sur del país. La ofensiva ocurre en medio del estancamiento de las negociaciones y del rechazo de Teherán a los ultimátums de Washington en torno al estrecho de Ormuz.

Tras la muerte de Jademi, las autoridades iraníes prometieron “golpes más duros” contra Estados Unidos e Israel. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, calificó el asesinato del jefe de Inteligencia como una muestra de “arrogancia” y sostuvo que esos ataques buscan compensar con “cobardes asesinatos” lo que, según él, no han podido lograr en el campo de batalla.

En ese contexto, Irán también advirtió que cualquier ataque contra infraestructura civil no se quedará limitado a su territorio. El conflicto entra así en una fase todavía más peligrosa: una en la que ya no solo se persigue a altos mandos militares, sino que se golpea directamente la base energética y económica del país.