La actriz y guionista canadiense Catherine O’Hara falleció a los 71 años, confirmó su representante al medio Variety. Su muerte marca el adiós a una de las figuras más queridas y versátiles de la comedia y la actuación contemporánea, con una carrera que atravesó cine, televisión y doblaje durante más de cuatro décadas.

O’Hara fue parte de películas que hoy son clásicos generacionales, como Mi Pobre Angelito, Beetlejuice y El extraño mundo de Jack, además de series de enorme impacto cultural como Schitt’s Creek. Su talento combinó comedia, sensibilidad y una presencia única que la volvió inolvidable para distintas generaciones.

De la comedia canadiense al estrellato internacional

Catherine Anne O’Hara inició su carrera en la televisión canadiense con el programa de sketches Second City Television, donde rápidamente destacó por su humor y capacidad para la sátira. Ese trabajo le valió su primer premio Emmy y la proyectó hacia producciones cinematográficas de mayor escala.

Durante los años ochenta y noventa consolidó su carrera en el cine con papeles memorables en After Hours, Beetlejuice y las dos primeras entregas de Mi Pobre Angelito, donde interpretó a la madre de Kevin McCallister, personaje encarnado por Macaulay Culkin.

Una colaboradora clave del cine de culto

O’Hara fue colaboradora frecuente del director Christopher Guest, participando en títulos de culto como Best in Show, Waiting for Guffman, A Mighty Wind y For Your Consideration. En estos proyectos desarrolló personajes improvisados que se volvieron referentes del humor inteligente y ácido.

Además, prestó su voz en producciones animadas, incluyendo El extraño mundo de Jack y Chicken Little, ampliando su presencia a públicos más jóvenes.

Reconocimiento tardío y nueva generación de fans

En años recientes, Catherine O’Hara vivió un nuevo auge profesional gracias a Schitt’s Creek, serie por la que ganó su segundo Emmy, ahora como mejor actriz. También participó en producciones de alto perfil como The Last of Us y The Studio, confirmando su vigencia en la era del streaming.

Aunque nació en Canadá, O’Hara se convirtió en una figura muy querida en Los Ángeles. En 2021 fue nombrada alcaldesa honoraria de Brentwood, en reconocimiento a su trayectoria y su vínculo con la comunidad artística.

Su legado queda marcado por personajes entrañables, una carrera sólida y una capacidad poco común para hacer reír sin perder profundidad humana.