Cuando el mundo se encerró por la pandemia, muchos jóvenes vieron pausados sus planes. Para Juan Luis López Osorio, estudiante de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Guanajuato, ese tiempo se convirtió en una oportunidad inesperada: diseñar hábitats espaciales que hoy lo llevaron a colaborar con SpaceX y la NASA.
Juan Luis cursa la Licenciatura en Ingeniería Mecánica en la División de Ingenierías del Campus Irapuato-Salamanca de la Universidad de Guanajuato. Durante el confinamiento, lejos de detenerse, comenzó a participar en convocatorias académicas y proyectos tecnológicos impulsados por SpacePort MX, una plataforma que conecta a jóvenes con programas aeroespaciales internacionales.
El acompañamiento que marcó la diferencia
El estudiante reconoce que su trayectoria no fue un golpe de suerte aislado. Detrás hubo acompañamiento constante de profesores como Juan Antonio Sánchez Márquez y otros académicos que impulsaron a los alumnos a participar en convocatorias nacionales e internacionales.
“Si surgía una convocatoria de Samsung u otras, participábamos. Siempre había algo que hacer y eso es muy valioso, porque no es común que un maestro dedique tanto tiempo extra a los estudiantes”, relató Juan Luis en entrevista.
Ese entorno de estímulo académico permitió que varios de sus compañeros también accedieran a experiencias internacionales, incluso en países como Japón, y que hoy algunos trabajen en empresas globales como Meta.
Del aula al Kennedy Space Center
El esfuerzo dio frutos. Juan Luis fue seleccionado para realizar prácticas en el Kennedy Space Center, en Florida, donde pudo convivir con estudiantes de distintas partes del mundo y enfrentarse a dinámicas reales del sector aeroespacial.
“Como estudiante, a veces el extranjero se percibe como algo lejano y uno se minimiza. Pero cuando estás allá te das cuenta de que son jóvenes como tú, con las mismas inquietudes”, explicó. Esa experiencia, dice, rompe la idea de que el espacio y las grandes empresas tecnológicas son sueños inalcanzables.
Diseñar soluciones en condiciones reales
Durante su participación en concursos y dinámicas tipo hackathon, Juan Luis trabajó en modelos estructurales, análisis topológico y soluciones para distintos escenarios espaciales. En uno de estos proyectos, el reto fue diseñar soluciones relacionadas con la órbita de Venus, trabajo con el que su equipo obtuvo el segundo lugar.
“No puedes transferir tu experiencia como si fuera un chip, pero sí puedes decir qué funcionó y qué no. Uno va entendiendo cómo resolver problemas reales”, señaló.
Un mensaje para otros estudiantes
Hoy, Juan Luis colabora con SpaceX y la NASA, pero insiste en que su historia no es excepcional, sino prueba de lo que puede lograrse cuando existen acompañamiento, constancia y acceso a oportunidades.
“Deja de ser un sueño lejano y se convierte en algo alcanzable”, resume. Su caso se ha convertido en un ejemplo para otros jóvenes mexicanos que, incluso desde casa y en momentos difíciles, pueden construir caminos hacia la ciencia, la tecnología y el espacio.

