Dimite la presidenta del Louvre tras escándalos y tensiones

El Louvre

La presidenta y directora del Museo del Louvre, Laurence des Cars, presentó su dimisión este martes, decisión que fue aceptada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, según informó el Palacio del Elíseo.

Des Cars envió una carta al mandatario francés, quien reconoció su “acto de responsabilidad” en un momento en que el museo más grande del mundo enfrenta desafíos importantes y necesita estabilidad para avanzar en proyectos de seguridad y modernización.

Macron agradeció su labor y anunció que le encargará una misión cultural en el marco de la presidencia francesa del G7, enfocada en la cooperación entre grandes museos internacionales.

El robo que detonó la crisis

La ahora exdirectora estaba en el centro de la polémica tras el robo de joyas y piezas de alto valor dentro del Louvre, un hecho que generó conmoción tanto en la dirección como entre los empleados del museo.

Tras el incidente, des Cars expresó su “conmoción” e “inmenso dolor” y calificó lo ocurrido como un “terrible fracaso” bajo su gestión, asumiendo públicamente su parte de responsabilidad. En un primer momento presentó su renuncia, pero el Gobierno francés la rechazó.

Sin embargo, la presión derivada del robo y el impacto en la imagen internacional del museo reavivaron el debate sobre la seguridad interna de la institución.

Crisis interna y necesidad de modernización

Más allá del robo, el Louvre atraviesa una etapa compleja marcada por tensiones internas, revisión de protocolos y cuestionamientos sobre la vulnerabilidad de su sistema de resguardo patrimonial.

Desde el Palacio del Elíseo se subrayó que el museo necesita “tranquilidad y un nuevo impulso” para avanzar en reformas prioritarias, especialmente en materia de seguridad y modernización de sus instalaciones.

La aceptación definitiva de la renuncia abre ahora una etapa de transición en la dirección del museo, en la que el Gobierno francés deberá nombrar a una nueva figura capaz de restaurar la confianza y encabezar los cambios estructurales pendientes.