Un grupo de científicos documentó en Uganda un caso extraordinario y brutal: la ruptura de una gran comunidad de chimpancés que, tras décadas de convivencia, terminó dividida en dos bandos enfrentados en una secuencia de ataques letales, como una «guerra civil». El hallazgo fue publicado en la revista Science y está basado en décadas de observación del grupo Ngogo, en el Parque Nacional de Kibale.

El equipo, encabezado por Aaron Sandel, de la Universidad de Texas en Austin, siguió a esta comunidad desde 1995. Durante años, Ngogo fue una de las comunidades de chimpancés salvajes más grandes conocidas, con cerca de 200 individuos. Pero en 2015 los investigadores comenzaron a notar señales de fractura: subgrupos que antes convivían empezaron a evitarse, los vínculos se debilitaron y, para 2018, la separación ya era definitiva.

Lo que vino después fue una campaña prolongada de violencia. Entre 2018 y 2024, el grupo occidental lanzó ataques coordinados contra el grupo central. Los investigadores documentaron o reconstruyeron al menos 7 ataques letales contra machos adultos y 17 contra crías, además de otras desapariciones y muertes que sugieren un saldo real todavía mayor.

La ruptura no fue inmediata: primero se rompieron los lazos

El estudio sostiene que esta violencia no apareció por diferencias culturales entre grupos, sino por el colapso de los lazos sociales dentro de una misma comunidad. Esa es una de las partes más fuertes del hallazgo: los chimpancés no estaban atacando a extraños, sino a antiguos compañeros con los que habían convivido durante años.

Los investigadores detectaron varios factores que pudieron alterar el equilibrio interno: la muerte de varios adultos que funcionaban como puentes dentro del grupo, cambios en la jerarquía de dominancia masculina y una epidemia respiratoria en 2017. Todo eso ocurrió dentro de una comunidad inusualmente grande, donde ya existía una competencia fuerte por territorio, alimento y reproducción.

Por qué el caso Ngogo llamó tanto la atención científica

Los científicos consideran que esta es la primera fisión permanente claramente documentada en una comunidad de chimpancés salvajes, seguida por años de conflicto letal entre ambos grupos. Por eso el caso ha sido comparado con la famosa guerra de chimpancés observada en Gombe en los años setenta, aunque este episodio de Uganda fue seguido con mucha más precisión y durante un periodo más largo.

Otra razón por la que el caso impactó tanto es su rareza. Algunos especialistas estiman que una ruptura de este tipo puede ocurrir, en promedio, una vez cada 500 años entre chimpancés salvajes. Además, el conflicto sigue abierto: investigadores citados por National Geographic advierten que la guerra no ha terminado y que la hostilidad entre ambos grupos continúa.