En Tabasco empieza a tomar forma una nueva élite empresarial que ha crecido en los últimos años alrededor de contratos ligados a Pemex, mientras proveedores tradicionales enfrentan impagos, recortes y cierre de operaciones, de acuerdo con una investigación de El Universal.

Uno de los nombres que más ha llamado la atención en ese nuevo mapa es el de Juan Carlos Guerrero Rojas, quien saltó a la conversación pública después de la fiesta millonaria de XV años de su hija. A partir de ahí, comenzó a crecer el interés por conocer quiénes son los empresarios que, sin formar parte de la vieja clase de negocios tabasqueña, hoy concentran contratos y relaciones dentro del ecosistema petrolero del estado.

Según el reporte, en Tabasco al menos una veintena de empresarios ha registrado un crecimiento acelerado en los últimos siete años, ya sea moviéndose de empresa en empresa o manteniendo varias compañías con contratos abiertos en Pemex. La investigación identifica a Guerrero Rojas como parte de una red de socios y firmas favorecidas, especialmente desde 2019, durante la administración de Octavio Romero Oropeza al frente de la petrolera.

Entre los nombres que aparecen en ese círculo están Héctor Peralta Grappin, José del Carmen Olán Arce y Ángel Ernesto García Castillo, ligados a distintas sociedades mercantiles y, en varios casos, a contratos públicos relacionados con la industria energética. Según el reportaje, algunas de esas empresas han acumulado contratos multimillonarios o han mantenido presencia en obras y servicios vinculados a Pemex.

Crisis para unos, expansión para otros

El contraste es uno de los puntos más duros del caso. Mientras este grupo empresarial crece, proveedores tradicionales de Pemex en Tabasco arrastran una situación crítica por la falta de pagos desde 2024. Empresarios consultados en el reportaje describen una caída severa en operaciones, reducción de rentas, despidos y cierre de negocios que dependían de la actividad petrolera.

La investigación recoge testimonios de personas que antes rentaban naves industriales, departamentos o prestaban servicios a contratistas de Pemex, pero que hoy enfrentan espacios vacíos, menos clientes y márgenes cada vez más estrechos. En paralelo, también retrata zonas de alto nivel económico en Villahermosa donde siguen apareciendo casas de lujo, camionetas costosas y desarrollos residenciales blindados frente a una ciudad golpeada por la desaceleración.

Una red de socios, empresas y contratos

También detalla que varios de los socios de Guerrero Rojas han participado en empresas con contratos relevantes dentro del sector energético. Entre ellas se menciona Petroservicios Integrales México, así como otras firmas relacionadas con servicios petroleros, construcción e infraestructura.

El caso de Héctor Peralta Grappin destaca por su peso político previo como exalcalde de Comalcalco, mientras que otros nombres, como Olán Arce o García Castillo, aparecen ligados a empresas que han obtenido contratos públicos o que mantienen actividad vinculada a Pemex.

La investigación también menciona el caso de Construcciones Garza, empresa vinculada a Ángel Ernesto García Castillo, que habría recibido contratos para obras en la Refinería Olmeca y otros servicios relacionados con Pemex. El retrato que deja el reportaje es el de una nueva clase empresarial que floreció mientras otra parte del viejo ecosistema petrolero tabasqueño se hundía.