La Guardia Revolucionaria de Irán aseguró que sus más recientes ataques con misiles tuvieron como objetivo la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu en Jerusalén y la sede del comandante de la fuerza aérea israelí. En un comunicado difundido por la agencia Fars, el cuerpo militar indicó que los impactos fueron realizados con misiles Kheibar.
De acuerdo con el mensaje oficial iraní, los blancos fueron “la oficina del primer ministro criminal del régimen sionista y la sede del comandante de la fuerza aérea”. Hasta el momento, Israel no ha confirmado daños directos en esos puntos específicos, aunque sí ha reconocido la activación de sistemas de defensa aérea en Jerusalén y otras ciudades.
La ofensiva ocurre en el contexto de una escalada regional que incluye la participación directa de Estados Unidos en operaciones contra Irán. Desde el sábado, los ataques cruzados han elevado la tensión en múltiples frentes, incluidos Gaza, Líbano y la frontera norte israelí.
El asesinato del ayatola y la escalada regional
La actual fase del conflicto se intensificó tras el asesinato del ayatola Ali Rahmani —figura religiosa y política clave en Irán— en un bombardeo atribuido a fuerzas israelíes la semana pasada. Teherán calificó el hecho como un “acto de guerra” y prometió represalias directas contra objetivos estratégicos israelíes.
En paralelo, Hizbulá lanzó misiles contra el norte de Israel por primera vez desde el inicio formal del conflicto. Como respuesta, Israel realizó bombardeos en Beirut y el sur del Líbano, lo que abrió un nuevo frente de combate.
Ante esta situación, el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, el general de brigada Effie Defrin, confirmó la movilización de cerca de 100.000 reservistas. También adelantó que una invasión al sur del Líbano es una posibilidad real. Más de 50 aldeas del sur libanés fueron evacuadas durante la noche como medida preventiva.




