César Chávez, uno de los rostros más emblemáticos del movimiento de trabajadores agrícolas en Estados Unidos, fue acusado de haber cometido abusos sexuales durante décadas contra múltiples mujeres, incluidas menores de edad. Entre quienes lo señalan está Dolores Huerta, su histórica aliada y una de las figuras más reconocidas de esa misma lucha sindical.
Las acusaciones sacudieron a organizaciones latinas y a dirigentes políticos, además de provocar la cancelación de varios actos conmemorativos previstos en honor del líder sindical. La información fue dada a conocer a partir de un reportaje de investigación publicado por The New York Times, que reunió testimonios, documentos, correos electrónicos y registros sindicales sobre la conducta atribuida a Chávez.
Dolores Huerta lo acusa de abusar de mujeres y menores
Entre los testimonios más impactantes aparece el de Dolores Huerta, no solo por el peso histórico de su figura, sino por la cercanía política y personal que mantuvo con Chávez durante décadas. En un comunicado difundido tras la publicación del reportaje, Huerta aseguró que el dirigente “utilizó parte de su gran liderazgo para abusar de mujeres y menores” y calificó esos hechos como algo “verdaderamente terrible”.
Huerta relató haber tenido dos encuentros sexuales con Chávez. Según su versión, uno ocurrió en 1966 contra su voluntad y el otro se dio después de haber sido “manipulada y presionada”. Ambos derivaron en embarazos. También explicó que dio a luz en secreto a los dos hijos que tuvo con él y que buscó la manera de que otras personas los criaran.
La activista contó además que usó ropa holgada y ponchos para ocultar sus embarazos y que durante muchos años guardó silencio porque no estaba dispuesta a permitir que esa verdad destruyera la construcción del movimiento sindical. “Nadie sabía toda la verdad sobre cómo habían sido concebidos hasta hace apenas unas semanas”, escribió.
Huerta explicó que decidió hablar públicamente después de enterarse de que otras mujeres también habían relatado experiencias similares. “Saber que él hizo daño a niñas pequeñas me repugna”, afirmó. “Me duele el corazón por todas las personas que sufrieron solas y en silencio durante años. No hay palabras lo suficientemente fuertes para condenar esos actos deplorables que él cometió”.
Varias denunciantes aseguran que eran menores de edad
El caso también incluye testimonios de mujeres que aseguran haber sido víctimas de Chávez cuando aún eran menores. Una de ellas, Ana Murguía, dijo que fue abusada sexualmente por primera vez cuando tenía 13 años y él 45. Según su relato, después vinieron “decenas” de encuentros de carácter sexual durante los siguientes cuatro años.
Otra mujer, Debra Rojas, declaró que Chávez la tocó de manera inapropiada cuando ella tenía 12 años y que tuvo relaciones sexuales con ella por primera vez cuando tenía 15. El reportaje señala que varias personas corroboraron que ambas habían hablado de estos hechos años atrás.
Además, se menciona que una carta escrita por Rojas a Chávez cuando era adolescente aparece en archivos públicos relacionados con el líder sindical. En ella se lee: “Estoy muy contenta de haber podido verte y pasar tiempo contigo, bueno, no de esa manera, pero solo saber que estaba cerca de ti fue suficiente”.
“Yo lo quería”, dijo Rojas al periódico. “Él manipulaba muy bien. Debería ganar un premio de la Academia por todo lo que hizo”.
Cancelan homenajes y crece la conmoción por las acusaciones
Las revelaciones ya comenzaron a tener consecuencias públicas. El sindicato United Farm Workers, cofundado por Chávez y Huerta, figura entre las organizaciones que anunciaron que no participarán en los eventos conmemorativos previstos para este mes en honor del dirigente.
La Fundación Dolores Huerta también reaccionó y sostuvo que, aunque el momento es doloroso, la valentía de Huerta no cambia el rumbo de su trabajo, sino que lo aclara. “Su valentía hoy no cambia nuestro rumbo; lo aclara”, señaló en un comunicado.
Por su parte, la familia de Chávez dijo que no está en posición de juzgar las nuevas acusaciones, pero reconoció que los señalamientos son profundamente dolorosos. En su postura, afirmó que honra las voces de quienes sienten que no fueron escuchadas y que denuncian conductas sexuales indebidas.
El caso golpea de frente el legado de una figura durante décadas exaltada como símbolo de dignidad, justicia laboral y derechos civiles para la comunidad latina. Ahora, esa imagen enfrenta una de sus peores fracturas públicas.




