Un momento de fiesta se convirtió en una escena de terror en Laos. Un castillo inflable, mal asegurado, fue arrancado del suelo por una ráfaga de viento brutal y salió volando como si fuera de papel, elevándose hasta unos 9 metros sobre casas y un campo abierto en Savannakhet, en Laos.
El video es impactante: el inflable de colores arcoíris flotando en el aire, testigos gritando, padres corriendo y el miedo apoderándose del lugar en segundos. Lo que debía ser diversión infantil se transformó en pánico puro.
Niños salen heridos.
Aunque no había niños dentro cuando el castillo despegó, dos menores resultaron heridos cuando la estructura se desplomó violentamente al regresar al suelo. Todo ocurrió alrededor de las 4 de la tarde del 29 de enero de 2026, durante una tormenta de viento inusual.
Las primeras investigaciones apuntan a una causa clara: el inflable no estaba bien anclado. Una falla de seguridad que pudo terminar en tragedia mayor.
Tengmo, madre de uno de los niños que asistían al festival, contó que se salvó de lo peor por una decisión de último momento. Su hija quería subir al juego, pero el calor la hizo cambiar de opinión. “Quién sabe qué habría pasado si lo hubiera hecho”, dijo, aún conmocionada.
No es un caso aislado. En agosto de 2025, un incidente similar en Rusia dejó cuatro niños heridos tras otro castillo inflable que salió volando. Estos juegos, cuando no están bien asegurados, pueden convertirse en trampas peligrosas en cuestión de segundos.
Lo que queda es una advertencia clara: la diversión no puede ir por encima de la seguridad, porque un descuido puede volar más alto que cualquier inflable.




