Cada año, alrededor del 14 de febrero, aumenta la captura y venta ilegal de colibríes en distintas regiones del país. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Profepa, hizo un llamado directo a la ciudadanía para no comprar ni utilizar estas aves como amuletos o en supuestos rituales de amor vinculados al Día de San Valentín.
La autoridad ambiental advirtió que esta práctica, basada en creencias populares que asocian al colibrí con el amor y la atracción, tiene consecuencias reales para la biodiversidad. La extracción de estas aves de su entorno natural no solo es ilegal, también pone en riesgo poblaciones que ya enfrentan presiones por la pérdida de hábitat y el cambio climático.
El impacto en el ecosistema
México es uno de los países con mayor diversidad de colibríes en el continente, con numerosas especies, varias de ellas endémicas. Estas aves cumplen una función ecológica clave como polinizadoras, permitiendo la reproducción de múltiples plantas y contribuyendo al equilibrio de los ecosistemas.
Un colibrí en libertad mantiene ciclos naturales indispensables. Un colibrí capturado para venderse como “amuleto” representa una pérdida directa para el medio ambiente. La Profepa recordó que el tráfico de fauna silvestre es un delito y que su combate depende también de que la ciudadanía no alimente esta demanda.
Amor sin dañar la naturaleza
La dependencia insistió en que el amor no debe convertirse en pretexto para dañar la vida silvestre. Las autoridades pidieron denunciar la venta ilegal de colibríes y evitar cualquier compra relacionada con estas prácticas durante la temporada de San Valentín.
Más allá de la tradición o la superstición, el mensaje es claro: proteger a estas aves significa proteger el equilibrio natural del que todos dependemos. Celebrar el amor no puede implicar la destrucción de especies que forman parte del patrimonio biológico del país.




