Un equipo de investigadores de la startup Eon Systems logró reconstruir el cerebro completo de una mosca de la fruta y hacerlo funcionar dentro de una simulación digital, en lo que se considera una de las primeras demostraciones de emulación cerebral completa capaz de producir comportamientos reales en un entorno virtual.

En la simulación, la mosca digital puede caminar, reaccionar a estímulos e incluso realizar acciones básicas como acicalarse o buscar alimento. Lo más llamativo es que estos comportamientos no fueron programados manualmente ni aprendidos mediante entrenamiento, sino que emergen directamente de la estructura del cerebro biológico copiado.

Un cerebro digital que genera comportamiento real

A diferencia de los modelos tradicionales de inteligencia artificial, que dependen de algoritmos entrenados con grandes cantidades de datos, este experimento reproduce la arquitectura real del cerebro.

Esto significa que los movimientos y reacciones de la mosca virtual no fueron programados paso a paso. En cambio, surgen de la forma en que las neuronas están conectadas entre sí, tal como ocurre en el cerebro biológico.

Cómo lograron reconstruir el cerebro de la mosca

Para construir el modelo, los investigadores utilizaron microscopía electrónica de alta resolución, una técnica que permite mapear cada neurona y cada sinapsis dentro del cerebro.

Con esos datos crearon una reconstrucción digital extremadamente detallada del sistema nervioso de la mosca de la fruta, representando todas sus conexiones neuronales dentro de un entorno computacional. El proyecto comenzó en 2024 y requirió un proceso complejo de modelado para reproducir cada circuito neuronal.

Una vez terminado el modelo, el cerebro virtual fue conectado a un cuerpo simulado dentro de un entorno digital. Cuando recibe señales sensoriales —como estímulos visuales o cambios en el ambiente— el sistema procesa la información y genera respuestas motoras, que se traducen en movimientos del organismo virtual.

Por qué la mosca de la fruta es clave para este tipo de investigación

Este tipo de experimentos forma parte del campo conocido como emulación cerebral completa, una disciplina que busca reproducir cerebros biológicos mediante simulaciones computacionales.

El cerebro de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) contiene aproximadamente 100 mil neuronas, una cifra muy pequeña comparada con las 86 mil millones de neuronas del cerebro humano.

Sin embargo, incluso esa escala implica millones de conexiones sinápticas, lo que convierte su reconstrucción en un reto técnico considerable.

Lo que este avance podría cambiar en la ciencia

Más allá de la demostración tecnológica, los investigadores consideran que estas simulaciones podrían abrir nuevas formas de estudiar cómo surge el comportamiento a partir de circuitos neuronales.

En lugar de analizar cerebros vivos con métodos indirectos, los científicos podrían experimentar directamente con modelos digitales que replican con precisión la estructura biológica del sistema nervioso.

Además, este enfoque plantea nuevas preguntas sobre la relación entre biología, inteligencia y computación. Mientras gran parte del desarrollo actual en inteligencia artificial se basa en modelos estadísticos entrenados con datos, esta línea de investigación explora un camino diferente: recrear la inteligencia copiando directamente los sistemas biológicos que la producen.

Para algunos especialistas, estos avances podrían ayudar en el futuro a estudiar enfermedades neurológicas, diseñar nuevos tratamientos o desarrollar robots controlados por sistemas inspirados en cerebros reales.

Aunque replicar cerebros más complejos aún está lejos, el experimento demuestra que es posible reconstruir y ejecutar circuitos neuronales completos dentro de un entorno digital, incluso si se trata del cerebro de una mosca.