El gobierno de Cuba, encabezado por Miguel Díaz-Canel, entregó de manera oficial dos rifles AKM al cantautor Silvio Rodríguez, una réplica y uno real, días después de que el trovador expresara públicamente que estaba dispuesto a levantarse en armas si Estados Unidos cumplía sus amenazas de invadir la isla.
Las autoridades cubanas difundieron imágenes de la ceremonia en sus redes sociales oficiales, donde quedó registrado el momento en que Rodríguez recibió las armas. El episodio ocurre en medio de una nueva escalada verbal entre Washington y La Habana.
Silvio Rodríguez ha sido durante décadas uno de los principales defensores de la Revolución cubana. Antes de convertirse en una de las voces más reconocidas de la música de la isla, también participó como soldado, y a lo largo de su carrera ha sostenido una postura abierta de respaldo a los ideales de izquierda y al régimen cubano.
En buena parte de su obra, el fundador de la Nueva Trova Cubana ha dedicado canciones a la patria, así como a figuras como Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, presentados por el régimen como emblemas de la revolución.
El comentario de Silvio llegó en medio de la tensión con Estados Unidos
Días antes de recibir los rifles, Silvio Rodríguez escribió en su blog personal un comentario que volvió a colocarlo en el centro de la conversación política. Ahí respondió a un texto que defendía que Cuba no es un Estado fallido, como ha dicho Donald Trump, sino un Estado agredido por los bloqueos históricos impuestos por Estados Unidos.
Bajo ese texto, el cantautor dejó una frase que desató reacciones: “Exijo mi AKM si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio”. La AKM es un arma desarrollada por el ejército de la Unión Soviética.
Sus palabras aparecieron en un contexto de creciente tensión entre ambos países. En semanas recientes, Donald Trump declaró que podría “tomar Cuba” y hacer con la isla “lo que quisiera”. Del otro lado, Miguel Díaz-Canel aseguró que “cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable”.
La entrega del rifle a Silvio Rodríguez se dio así como un gesto político cargado de simbolismo dentro del discurso oficial cubano, en un momento en que la confrontación con Estados Unidos volvió a colocarse en el centro de la narrativa del régimen.




