Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, destituyó este miércoles a Vladimir Padrino López como ministro de Defensa, cargo que ocupó durante más de 11 años, y nombró en su lugar al general Gustavo González López. El relevo ocurre dos meses después de la captura de Nicolás Maduro durante un operativo militar estadounidense en Caracas y en medio de una reconfiguración interna del poder venezolano.

Padrino López fue una de las figuras más relevantes del aparato chavista. Su carrera ganó peso desde los años de Hugo Chávez, cuando dirigió la sección ceremonial de la guardia presidencial, pero su etapa de mayor influencia llegó con Nicolás Maduro, quien lo nombró ministro de Defensa a finales de 2014. Desde entonces se mantuvo como uno de los hombres clave del equilibrio entre el poder político y las Fuerzas Armadas.

De acuerdo con información citada por Reuters, su permanencia tras la captura de Maduro no fue casual. Fuentes consultadas por la agencia señalaron que Padrino se mantuvo en el cargo para preservar la estabilidad dentro de las Fuerzas Armadas, una estructura especialmente sensible en Venezuela, donde alrededor de 2 mil generales controlan distintos grupos de tropas mal pagadas, además de importantes intereses empresariales.

Gustavo González López ya concentraba posiciones clave de seguridad

La salida de Padrino confirma un movimiento que ya se perfilaba desde enero. En ese mes, Delcy Rodríguez colocó a Gustavo González López al frente de la Guardia de Honor Presidencial y de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, dos espacios estratégicos dentro del aparato de seguridad. Su ascenso al Ministerio de Defensa consolida ahora su posición en una de las áreas más delicadas del régimen.

Gustavo González López no es un nombre menor dentro de la estructura chavista. Además de su papel en la Guardia de Honor y la contrainteligencia militar, también se desempeñó como jefe de los servicios de inteligencia. Su figura ha estado rodeada de polémica internacional: ha sido sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea, junto con otros altos funcionarios venezolanos, por acusaciones relacionadas con violaciones de derechos humanos y corrupción.

El relevo ocurre en plena reconfiguración del poder en Venezuela

El cambio se produce en un momento en que Delcy Rodríguez sigue moviendo piezas para afianzar su control. Desde que asumió la presidencia interina tras la detención de Maduro, ha promovido a cuadros de confianza en posiciones clave del gobierno, la economía y la seguridad. La remoción de Padrino encaja en esa lógica: sustituir a una figura histórica del chavismo militar por un perfil todavía más alineado con la nueva correlación de fuerzas dentro del poder.

Aunque Delcy Rodríguez agradeció públicamente a Padrino por su servicio y lealtad, y aseguró que tendrá nuevas responsabilidades, su salida marca el fin de una etapa larga dentro del alto mando venezolano. No se trata de un relevo menor. La cartera de Defensa era uno de los últimos espacios donde seguía intacta una pieza central del madurismo, y ahora también cambió de manos.