¿Por qué el amor a los animales puede volverse patológico? Psicólogos de la UNAM lo explican

¿Por qué el amor a los animales puede volverse patológico? Psicólogos de la UNAM lo explican

El cariño por los animales suele asociarse con empatía y sensibilidad, pero en algunos casos puede transformarse en un problema de salud mental. En psiquiatría y psicología clínica existe un trastorno identificado como síndrome del arca de Noé, una condición que implica la acumulación compulsiva de animales domésticos sin la capacidad real de brindarles cuidados adecuados.

Este trastorno está reconocido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) y se caracteriza, además, por la negación del problema por parte de quien lo padece.

¿Qué es el síndrome del arca de Noé?

El síndrome del arca de Noé se presenta cuando una persona acumula animales de forma descontrolada, sin contar con los recursos físicos, económicos o emocionales para atenderlos correctamente. A pesar de las evidencias de abandono o maltrato involuntario, la persona afectada suele no reconocer la falta de cuidados.

Esta conducta no parte de la crueldad, sino de una distorsión en la percepción del afecto y la responsabilidad hacia los animales.

¿A quiénes afecta con mayor frecuencia?

De acuerdo con Hugo Sánchez Castillo, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, este trastorno aparece con mayor frecuencia en personas adultas mayores que atraviesan procesos de pérdida, abandono o soledad.

“Muchos casos están relacionados con el síndrome del nido vacío: los hijos se van, fallece la pareja y la persona queda sola en un espacio grande. Entonces, los animales aparecen como una fuente de afecto y compañía, pero la acumulación se vuelve patológica”, explica el especialista.

Consecuencias para las personas y los animales

Cuando el síndrome del arca de Noé no es atendido, puede provocar graves consecuencias. Los animales suelen vivir en condiciones insalubres, con falta de alimento, atención veterinaria y espacio, lo que puede derivar en enfermedad o incluso muerte.

Al mismo tiempo, la salud física y mental de la persona afectada también se deteriora, debido al estrés, el aislamiento social y la imposibilidad de mantener condiciones de vida adecuadas.

Especialistas subrayan que se trata de un problema que requiere atención psicológica y, en muchos casos, intervención institucional para proteger tanto a las personas como a los animales involucrados.