La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este martes que emitirá un decreto para crear el Servicio Universal de Salud, una medida con la que busca que cualquier persona pueda recibir atención médica en cualquier institución pública del país, sin importar si es derechohabiente o no.

La mandataria explicó que el objetivo es que las y los mexicanos puedan ser atendidos en clínicas y hospitales del IMSS, del ISSSTE o del IMSS Bienestar, sin quedar limitados por su afiliación. “Con el Servicio Universal de Salud el objetivo es que cuando nosotros dejemos el Gobierno cualquier mexicano o mexicana pueda ir a atenderse de cualquier padecimiento a cualquier institución de salud y pueda ser recibido”, dijo.

El gobierno federal informó que la primera etapa del intercambio de servicios arrancará el 1 de enero de 2027. En esa fase se contempla atención universal en urgencias con continuidad médica, sin traslados innecesarios ni cobros, además de cobertura para embarazos de alto riesgo, infartos, eventos cerebrovasculares y tratamientos oncológicos.

La meta es que el sistema opere como una sola red

Durante la presentación, el subsecretario de Integración Sectorial y Desarrollo de la Secretaría de Salud, Eduardo Clark, explicó que la credencial del nuevo sistema será la puerta de entrada a una red integrada que unificará servicios del IMSS, ISSSTE, IMSS Bienestar y los sistemas de salud de Pemex.

“El objetivo es que toda la infraestructura, el personal y los recursos del sector salud operen como una sola red al servicio de toda la población”, señaló. Según explicó, hoy la fragmentación del sistema provoca que muchos pacientes tengan que recorrer largas distancias para atenderse en unidades que les corresponden por derechohabiencia, incluso cuando existen hospitales más cercanos.

El plan también contempla garantizar la continuidad de tratamientos para enfermedades crónicas o de alta complejidad, incluso cuando una persona cambie de institución. Además, se busca ampliar el acceso universal a vacunas y a consultas de primer nivel en cualquier clínica pública.

Sheinbaum sostuvo que este nuevo modelo permitirá usar de forma más eficiente la infraestructura que ya existe. “Si en un estado hay equipos suficientes en una institución, pero escasez en otra, lo que buscamos es compartirlos para evitar saturación y mejorar la atención”, explicó.

La credencialización arrancará por etapas

Como parte de este proyecto, el gobierno también anunció el inicio del proceso de credencialización de la población. La secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, informó que el registro arrancará en abril con personas mayores de 85 años, como parte de una estrategia escalonada por grupos de edad.

Para esta primera fase se instalarán más de 2 mil módulos en capitales estatales y municipios seleccionados, con la meta de registrar hasta 2 millones de personas. La funcionaria explicó que la credencial será entregada aproximadamente seis semanas después del registro y que también contará con una versión digital.

Montiel Reyes añadió que este documento funcionará como identificación oficial y permitirá acceder no solo a servicios de salud, sino también a programas sociales del gobierno federal.

Sheinbaum reconoció que la credencialización será gradual y que podría tardar más de un año, ya que el objetivo es registrar a más de 120 millones de personas. Aun así, aseguró que los primeros beneficios del sistema comenzarán a verse a partir de 2027.

El proyecto también incluye el desarrollo de una aplicación digital desde la cual los usuarios podrán consultar su expediente clínico, agendar citas, ubicar unidades médicas y recibir orientación en salud, incluso mediante herramientas de inteligencia artificial. Además, el gobierno prevé crear una “cámara de compensación” financiera para equilibrar los costos entre instituciones cuando una atienda a pacientes afiliados a otra.