El caso de los llamados “sueros vitaminados” en Hermosillo ya pasó de la alarma sanitaria a una búsqueda formal. La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora activó alertas interestatales e internacionales para ubicar y capturar al Dr. Maximiliano “N”, señalado por un brote que ya deja siete personas fallecidas y cuatro más afectadas. La orden de aprehensión fue girada la madrugada del 7 de abril y vino acompañada de tres cateos simultáneos en domicilios de Hermosillo.

Las autoridades sostienen que todas las víctimas recibieron soluciones parenterales aplicadas por el mismo médico tratante en la clínica Medicina Biológica Regenerativa Celular, ya clausurada. De las cuatro personas afectadas que sobrevivieron, dos seguían hospitalizadas y dos más ya habían sido dadas de alta por mejoría, según los reportes oficiales difundidos hasta este martes.

Cómo estalló el caso de los “sueros vitaminados”

Lo que inicialmente fue promocionado como una terapia de bienestar terminó convirtiéndose en un expediente penal y sanitario. En un principio, el tratamiento fue presentado como “vitamin drip” o suero vitaminado, una práctica ofrecida para desintoxicación, recuperación o mejora física. Pero con el avance de las investigaciones, la versión oficial empezó a cambiar. La Secretaría de Salud federal y Cofepris señalaron que no se trataría solo de vitaminas, sino de mezclas que podrían haber incluido sustancias promocionadas como “células madre” y que además habrían estado contaminadas con bacterias.

El secretario de Salud, David Kershenobich, declaró que los sueros fueron preparados de manera inadecuada y que todo apunta a una contaminación bacteriana. Cofepris, por su parte, abrió líneas de investigación sobre los insumos aplicados y sobre la operación de la clínica, mientras las muestras fueron enviadas a laboratorios especializados para análisis.

Quiénes son las víctimas y qué se sabe de su estado

La Fiscalía de Sonora ha confirmado que el caso ya deja siete víctimas mortales. Entre las personas fallecidas se encuentran Catalina Figueroa, de 38 años; Dinora Ontiveros; Zahid, de 22 años; Jesús Héctor Almeida; Sebastián Almeida, padre e hijo; y Lucero del Carmen Luna, de 19 años. El nombre de la séptima persona fallecida no había sido difundido públicamente en los reportes revisados.

Además, cuatro personas más resultaron afectadas. De ellas, dos continuaban hospitalizadas y dos habían sido dadas de alta. Medios nacionales reportaron que algunos pacientes presentaron cuadros severos de sepsis, hemorragias internas y fallas orgánicas después de recibir las aplicaciones.

Por qué ahora buscan al médico dentro y fuera del país

El punto de quiebre llegó con la orden de aprehensión contra el Dr. Maximiliano “N”. La Fiscalía informó que, además de los cateos realizados en Hermosillo, se activaron alertas a nivel interestatal e internacional para lograr su identificación y captura y evitar que se sustraiga de la acción de la justicia. Ese movimiento confirma que el caso ya no solo se investiga como una posible negligencia médica o una falla sanitaria, sino también como un asunto penal de alta prioridad.

En paralelo, medios como El País documentaron que la clínica donde operaba el médico fue clausurada y que parte de estos procedimientos no solo se habrían realizado en consultorio, sino también en domicilios, lo que amplía todavía más el alcance potencial del caso. Eso significa que la investigación no solo busca explicar por qué murieron siete personas, sino también determinar cuántos pacientes más pudieron estar expuestos a este tipo de mezclas.

Qué deja ver este caso sobre los llamados sueros de bienestar

La tragedia abrió otra discusión de fondo: la facilidad con la que estos tratamientos se venden como opciones de bienestar o medicina regenerativa sin que muchas personas tengan claridad sobre los riesgos reales. Autoridades federales advirtieron que este tipo de terapias pueden parecer inofensivas, pero se vuelven extremadamente peligrosas si no existe control estricto sobre su preparación, conservación, aplicación y trazabilidad.

Lo que pasó en Hermosillo ya dejó de ser solo una noticia local. Hoy es un caso que mezcla muertes, pacientes hospitalizados, una clínica clausurada, un médico buscado por la justicia y una alerta pública sobre tratamientos que se vendían como bienestar, pero que terminaron en una tragedia.