El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, acusó este viernes al gobierno de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, de librar “una guerra diplomática” contra su país y anunció la expulsión de los representantes españoles del Centro de Coordinación Cívico-Militar, el organismo instalado en Kiryat Gat para supervisar el alto el fuego en Gaza y preparar tareas de estabilización y reconstrucción.
En un videomensaje, Netanyahu sostuvo que Israel no tolerará que un país lo ataque en el terreno diplomático y no pague un costo por ello. También acusó a España de difamar a los soldados israelíes, en referencia a las críticas lanzadas por Madrid por la ofensiva militar israelí en Gaza, Líbano e Irán.
El Ministerio de Exteriores israelí justificó la medida al hablar de un “sesgo antiisraelí tan flagrante” por parte del Ejecutivo español. Según la versión israelí, España ya fue notificada formalmente y Estados Unidos también fue informado con antelación sobre la decisión.
La expulsión llega tras meses de deterioro entre Madrid y Tel Aviv
El choque entre ambos gobiernos no empezó hoy. La relación bilateral ya venía muy dañada por las críticas de España a la guerra en Gaza, por su respaldo a medidas europeas más duras contra Israel y por su oposición reciente a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Reuters reportó el mes pasado que España retiró de forma permanente a su embajadora en Israel, profundizando todavía más la ruptura diplomática.
En las últimas horas, además, el gobierno español volvió a endurecer el tono. Reuters informó que José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España, condenó los bombardeos israelíes en Líbano, pidió suspender el acuerdo de asociación entre la Unión Europea e Israel y defendió que Madrid está actuando conforme al derecho internacional. Ese endurecimiento ayuda a explicar por qué Tel Aviv decidió ahora sacar a España del CMCC.
Qué es el CMCC y por qué importa la salida de España
El CMCC es un centro multinacional creado a finales de noviembre en Kiryat Gat, en el sur de Israel, para coordinar la supervisión del alto el fuego en Gaza y apoyar una eventual reconstrucción del enclave. No es un organismo menor ni simbólico. Estar dentro de ese mecanismo supone tener acceso político y operativo a una de las mesas más sensibles del escenario regional.
Por eso la salida de España no es un simple gesto protocolario. Es un mensaje político directo de Netanyahu contra Sánchez, en un momento en que el gobierno español se ha colocado entre las voces europeas más críticas de Israel. La decisión también confirma que la crisis entre ambos países ya pasó de los reproches públicos a medidas concretas de exclusión diplomática.




